sábado, 13 de febrero de 2010

FONDUE CON HORTENSIAS


Ayer viernes me encontré con mi hermano en Florianópolis, que es la capital del Estado de Santa Catarina y está en el acceso a una isla llena de playas. Por fin se ha animado alguien a acompañarme en una etapa de este viaje. En los días anteriores pensé que podía ser una buena idea ir a la Sierra Gaucha, que es una zona turística cerca de Porto Alegre, tranquila y seguramente más fresca.
Como este viaje llevo preparándolo bastante tiempo, he recopilado muchos artículos sobre países que podía visitar. Sobre la Sierra Gaucha, tenía uno, publicado en el suplemento El Viajero de EL PAIS, que se llamaba “Fondue con araucarias”. Me llamo la atención el título, pero sobre todo la descripción de esta zona de la que yo no había oído hablar nunca.
El autobús desde Porto Alegre tarda unas dos horas y media en llegar a Gramado, mi primera etapa. Ya desde el principio me llama la atención el paisaje, verde y fresco, parecido al que rodea a Buenos Aires, pero muy diferente al que me he acostumbrado a mirar desde el bus. Pero al último tramo, a partir de Nova Petrópolis, le llaman la Ruta Romántica. Según se va ascendiendo, entre bosque y valles llenos de araucarias, la carretera se va estrechando y aparecen cortados de roca, llenos de vegetación y de agua que va descendiendo, formando alguna pequeña cascada.
Ya más cerca de Gramado aparecen las flores, especialmente las hortensias. No son arbustos aislados, como he visto en Galicia, son laderas de montañas llenas de hortensias. La pena es que florecen en noviembre y en esta época la mayoría están secas y han perdido su color, quedando sólo unas pocas.

Esta es una zona de repoblación de alemanes e italianos. Gramado es un pueblo de más de 30.000 habitantes, especialmente cuidado. Esta hecho un pincelito, con casas de estilo alemán y suizo, con adornos de flores en cada esquina. Ahora es temporada baja, los brasileños vienen aquí en invierno para ver la nieve. Es muy turístico, pensado para familias y para parejas románticas. Para familias, tiene todos los museos que uno pueda imaginar: del chocolate, del perfume, de cera, del vapor, zoo, casa de Papá Noel,... No sabe nada, Papá Noel, así que además de la casa en Finlandia tiene otra aquí. Todo un poco en plan Disney. En el Museo del Vapor, en la fachada, una locomotora cae del primer piso, reproduciendo un accidente famoso que ocurrió en una estación de Paris. No obstante, yo agradezco el ambiente tranquilo y que el termómetro haya bajado a unos 25 grados. Muy bonito es el Lago Negro, con árboles traídos de la Selva Negra alemana y totalmente rodeado de hortensias; en noviembre debe ser ya espectacular.
La comida, además de la típica brasileña, incluye masas (pastas), pizzas y fondues. Hay de queso, carne y chocolate. Para que puedas probarlas todas hay “rodizios” (buffé libre) y “secuencias” (una detrás de otra) de fondues. También hay vinos, de los pioneros italianos, en un pueblo cercano, Bento Gonçalves.

En Brasil, Gramado es famoso por un festival de cine que se celebra en agosto, en pleno invierno. Al revisar el palmarés veo que han premiado “Un lugar en el mundo”, “Morango e chocolate” y “Los lunes al sol”, por lo que no parece que tengan mal gusto. El premio es Kikito, cuya cabeza es un sol sonriente y el cuerpo como de oscar. También organizan Natal Luz, que es un espectáculo de iluminación y de adornos en el pueblo, que dura toda la Navidad.

Canela es un pueblo un poco más pequeño que está muy cerca. Está cuidado y tiene muchas flores, pero no tiene el encanto de Gramado. Si le gana en la iglesia, la Catedral de Pedra, en estilo Gotham (gótico Batman). Desde Canela hay una excursión recomendable al parque del Caracol, en el que una escalera de 750 escalones (como unos 45 pisos, avisan) te lleva hasta la caida de una impresionante cachoeira (cascada).

En Brasil, tengo una dificultad adicional. No sé si porque ha entrado agua o por qué, en la cámara de fotos, no funciona la pantalla, aunque sigue haciendo fotos. De manera que ahora veréis encuadres más vanguardistas y enfoques más modernos. Es un poco como en esa película de Woody Allen que un director se queda ciego en un rodaje y luego la crítica dice que es su película más audaz. Un suizo que lleva unos siete meses por Latinoamérica dice que ya lleva tres cámaras; la última se la robaron hace unos días en el carnaval de Montevideo, dándole un manotazo.
Hotel Mercure. Florianópolis. 13 febrero 2010.

4 comentarios:

  1. La parte de Argentina, ese Buenos Aires nocturno, esa ruta 40 me parecieron legendarios, pero brasil ya es increíble. También me resulta incríble pensar que en marzo saltas de la mitad de un continente a la otra (bueno, por las geografías de otras culturas, literalmente de un continente a otro) Si alguna vez hacemos ese viaje, llevaremos tus escritos en la mochila.

    Cuidado con esas cámaras...

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  2. Y por cierto, hablando de Lula, a mí me parecía prematura la serie de Suárez y fíjate...

    Un abrazo, y moito obrigado

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  3. Hola a los dos.Menos mal que alguien de la familia cumple!Espero que aprovecheis mucho estos días,que llevamos varios meses con los dientes largos.Un beso grandísimo para los dos.Ah! y me encanta ese nuevo "enfoque" que van a tener las fotos.

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  4. Hola Fran: ¡qué suerte poder compartir parte del viaje con tu hermano! Espero que pongáis alguna foto de los dos en algún paraje.

    Un abrazo.



    Juan Francisco

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