miércoles, 10 de febrero de 2010

O FILHO DO BRASIL

Ya estoy en Brasil desde el sábado por la noche. Mi idea es moverme por el sur de Brasil y volar a Nueva York a principios de marzo.
Mi primer destino es Porto Alegre. Esta es la parte gaucha de Brasil, de donde son Ronaldinho y Xuxa. Cuando un brasileño me pregunta si conozco músicos brasileños, yo siempre, de broma, les digo que sí y que la que más me gusta es Xuxa, lo que les cabrea un montón porque están orgullosísimos de su música, del MPB (Música Popular Brasileira), es decir, Caetano Veloso, Chico Buarque, Gilberto Gil,… pero también de muchos cantantes jóvenes desconocidos en España. Es una zona con muchas similitudes con Argentina: la carne (churrascos y picanhas) y el mate, aunque aquí la calabaza, el “cimarrao”, es “king size”.

Mi experiencia brasileña hasta hora se limitaba a Salvador de Bahía en el nordeste. Creo que estuve en 2004 o 2005. La ciudad preciosa y con mucha personalidad, el Brasil africano, puro Caribe (muy lejos del mar Caribe) y unas playas espectaculares. Mucha música (Caetano Veloso, Ivette Sangalo, Carlinhos Brown y la Timbalada,…) y poco futbol; creo recordar que el equipo de futbol estaba en tercera división. Pero un problema, la seguridad. Yo elegí precisamente un hotel en la Playa de Itapuá, como a media hora en taxi del centro, precisamente por la canción de Vinicius de Morais (Tarde em Itapuá). Pues bien, aunque el hotel estaba unos diez minutos andando del pueblo de Itapuá, había que ir en taxi porque había que atravesar unos descampados. Una pena. Así que para mi recorrido he elegido el sur, el Brasil en principio más seguro.

Tengo otros problemas. Primero el idioma. Los brasileños entienden perfectamente el español, y yo he conversado con brasileños y nos hemos comunicado sin problemas. Pero no es lo mismo. Cuando hablan dos brasileños no me entero de nada y en conversaciones más complejas me pierdo los matices. Segundo, que Brasil es más caro. Por lo pronto en los primeros días me encuentro con menos turistas. Tercero el tiempo. Me han avisado que es la peor época para ir a Brasil, que me prepare para más de 30 grados todos los días y lluvia. En Argentina me escapé a la Patagonia, aquí intentaré afrontarlo mezclando playa y montaña.

Porto Alegre por lo pronto me ha defraudado. Mira que le tenía simpatía: el presupuesto participativo, el Foro Social Mundial,…La ciudad es grande, con un millón cien mil habitantes; la cuarta de Brasil. Es domingo y me voy en taxi al centro, al Mercado Público, y la ciudad arde con unos 35 grados. Todo vacío y la mayoría de los restaurantes cerrados. Me dicen que está todo el mundo en la playa. Es como un domingo de agosto en Madrid hace años.

Se nota que el Estado y la ciudad son ricos. Los edificios históricos (el Mercado, el Ayuntamiento, los Museos,…) están muy bien restaurados y muy cuidados. Pero el MARGS – Museu de Arte do Rio Grande do Sul está casi vacío. Pinchando una pantalla táctil, están a la última, me entero que en un centro cultural que está al lado empieza la película sobre Lula en un cuarto de hora. Plan perfecto para escapar del calor, peliculita con aire acondicionado.
Por lo visto, escribieron un libro con su biografía, que ha sido un superventas y luego hicieron la película. De todos modos, resulta raro ver una película hagiográfica sobre un Presidente de la República en ejercicio. Los créditos destacan que no ha recibido ninguna subvención pública, aunque se ha hecho con el patrocinio de las grandes empresas (Petrobras entre otras).

La historia es realmente de película. Yo no sabía que su primera mujer y su hijo murieron en el parto y luego se caso con Marisa, que había quedado viuda y con un niño, casi al mismo tiempo. De todos modos, yo tengo debilidad por Lula.

La película me sirve para demostrarme que puedo entender el portugués (brasileño) perfectamente y me animo a comprar un libro de Jorge Amado y otro de un tal Moacyr Scliar, que es un novelista actual de Porto Alegre que me recomiendan en la librería.

Porto Alegre tiene otras muchas cosas que ver. Esta al borde de un gran lago, el Lago de los Patos, pero hace falta un coche y no estoy por hacer un city tour turístico. El lunes vuelvo al centro y parece otra ciudad, llena de gente y de tráfico. De todos modos yo ya estoy decidido a irme a la Sierra Gaucha, donde espero que haga menos calor.

Cuelgo la dirección de ”Tarde em Itapuá” que es una canción que siempra me ha transmitido esa sensación de buen rollo que espero encontrar en Brasil.

http://www.youtube.com/watch?v=gfwCMV-MkA4&feature=related
Hotel Vovo Carolina. Gramado. 10 febrero 2010.

2 comentarios:

  1. Hola Fran: ya veo que Brasil ha supuesto un cambio en tu viaje. También, que va a ser tu último destino en Iberoamérica. Espero que lo disfrutes tanto como los dos anteriores.

    Un abrazo.



    Juan Francisco

    PD: la música brasileña no me atrae pero la "Tarde em Itapuá" me ha gustado.

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  2. Cuando fui a Portoalegre una de mis visitas de compras fue a una tienda de discos y me traje alguna música brasileña. Efectivamente es muy rica y variada. Me gustó especialmente uno de Chico Buarque, un tipo con cierto "pellizco" que diría Carlos.

    Un abrazo.

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