sábado, 31 de octubre de 2009

SAN PEDRO DE ATACAMA




San Pedro de Atacama es como un pueblito del oeste. Es la ciudad más importante del desierto de Atacama por que está junto al único rio, el San Pedro. Es como un gran oasis. Por la zona hay otros oasis más pequeños, en los que aflora el agua y que aquí llaman ayllos, como Toconao, Socaire,…

San Pedro tiene una iglesia muy bonita, de mediados de 1.600. Según un cartel a la entrada, el pueblo tiene 1.938 habitantes, según el censo de 2002, pero debe haber como el doble, porque hay mucho turistas de paso y muchos hippyes que se han quedado a vivir. Es un pequeño paraíso para una pequeña temporada con un ambiente relajado y tranquilo y un ambiente de “buen rollito”. Pero debe ser un infierno para quedarse mucho tiempo. Sólo llueve una vez al año, en verano, y, por lo visto, cuando llueve tiembla el misterio. El clima va desde los 35 – 40 grados que puede hacer a mediodía hasta los 8 grados por la noche. Eso a los 2.200 metros de altitud, a los 4.300 en que están los geyseres hoy hacía -2 grados a las 6 de la mañana. Según el farmacéutico del pueblo, con un bloqueador solar (crema protectora) de 45, la pava se quema en 45 minutos; la pava es la protección solar.

Yo estaré 4 noches en el pueblo. Hay muchas excursiones por los alrededores: valle de la Luna, el Salar, los geyseres del Tatío,… El hecho de que las agencias promociones paquetes ha permitido que coincidamos un grupo estable en la mayoría de las excursiones: una universitaria salvadoreña de intercambio en Santiago, dos alemanas de viaje por Sudamérica, dos suizos y una pareja de chilenos. Esto ha permitido suavizar la soledad del viaje.

El lunes vuelo a Antofagasta, aunque espero pasar por Calama antes. Finalmente, he tenido que utilizar aviones. Esto obliga a reservar con antelación por cuestión de precio y, en definitiva, a planificar de antemano, con lo que no puedo ir totalmente a mi bola como me gustaría. No obstante, he decidido que solo reservaré hoteles cuando no llegue por la mañana a los sitios. Las fotos las organizaré en santiago. Por el momento tiraré de google.

(Ayer me dio un ataque de tecnofobia, el internet estaba a petar con gente hablando por Skype en todos los idiomas, el ordenador era del año de la polka y al ratón había que pegarle porrazos. Espero superarlo).

viernes, 30 de octubre de 2009

ATACAMA


Estoy en San Pedro de Atacama. Estaré hasta el lunes.

Empiezan mis problemas tecnológicos. He dejado el portatil en Santiago. Cuando me acostumbre al cafe internet, intentaré mandar varias entradas más completas. Con fotos, espero.
Es posible que tarde algunos dias en publicar comentarios.

De momento, todo bien.

miércoles, 28 de octubre de 2009

OLD FRIENDS

Vengo a Santiago cargado de teléfonos. Selecciono primero a las personas que conozco personalmente. Se trata de amigos de la carrera que hace quince o veinte años que no veo y que han encontrado su lugar en el mundo…al otro lado del mundo. En una de las guías que he leído, decían que Chile es muy propicio para que la gente se venga inicialmente de turismo y decida que es un buen lugar para vivir.

El primero está de viaje y no logro contactar con él hasta pasados unos días. El segundo recibe la llamada alucinado. Está preparándose para acudir a una primera comunión.

Finalmente he logrado contactar con los dos. En las correspondientes cenas nos ponemos al día de nuestras historias durante todos estos años. En la época de la Universidad todos llevábamos unas vidas parecidas, pero con el tiempo ¡como van agrandándose las diferencias!.

Los dos han montado su vida en Chile y yo diría que son ya más chilenos que españoles. Este no es un blog de cotilleos, pero si quiero dejar aquí constancia de la calidez de su recibimiento y de la ayuda que me han prestado para resolver los problemas prácticos de mi viaje (recomendaciones, alojamiento, transportes,…). Nos veremos en las próximas semanas cuando regrese a Santiago entre excursión y excursión.

Muchas gracias compañeros.

martes, 27 de octubre de 2009

DOMINGO EN EL PARQUE


El domingo, en cambio, amanece con un sol esplendido. La lluvia del día anterior y el cielo absolutamente despejado, permiten una vista espectacular. Un semicírculo de montañas con picos nevados rodea literalmente la ciudad. Es una imagen similar a la de Granada con Sierra Nevada al fondo o como Ribadesella con los Picos de Europa, sólo que a lo bestia. Parece algo irreal, un montaje de photoshop no muy conseguido. Como si un pintor hubiese realizado un gran telón de teatro para un musical de “Sonrisas y lagrimas”. (La foto es de Google; en esta época no hay tanta nieve).

Lo más alucinante es que los días anteriores la presencia de las montañas estaba totalmente diluida por las nubes, pero sobre todo por la contaminación (el “smog”). Santiago tiene un sombrero de polución casi permanente, ya que el semicírculo de montañas impide que el viento circule y limpie el ambiente.

Santiago es una ciudad muy extensa, con muchas casas bajas, parece que por los terremotos. La zona por la que yo me muevo es pequeña. Incluye el centro histórico y la zona residencial de Providencia. Es una franja alrededor del río Mapocho, llena de parques y jardines, por lo que no se tiene esa sensación de aire sucio.

El río Mapocho no es el Sena o el Tamesis, placidos y señoriales. Es un río bronco y color chocolate, como si fuese de los Pirineos. El nombre resulta simpático y evocador, como de una película de vaqueros.

Por la mañana voy al Palacio de la Moneda y por lo pelos me pierdo un cambio de guardia que parece que es muy ceremonioso. Ya volveré. Es una pena que ya no se pueda visitar, según un carabinero por las protestas políticas que se organizaban. En la Plaza de Armas el ambiente es impresionante; a reventar de gente. Me llaman la atención los caballitos de pega que tienen los fotógrafos para subir a los niños y que me recuerdan fotos de mi infancia. Hay un círculo enorme y en su interior varias parejas bailan la “cueca” con un pañolito en la mano.

El resto de la tarde la paso en el parque, lleno de niños y familias, en un día precioso en que parece que todo el mundo es feliz y el mundo está bien hecho.

lunes, 26 de octubre de 2009

CERRO DE SANTA LUCIA




Los dos primeros días en Santiago el tiempo ha estado triste, nublado y algo lluvioso. No era la primavera que yo esperaba. La ciudad, en cambio, tiene un ritmo tranquilo, que recuerda en algo a Lisboa. Hay un cierto paralelismo entre Portugal y Chile, no sólo por tener una población parecida y ser países alargados, mucho más Chile, claro. Esa desconfianza hacia el gigante vecino de la derecha (España, Argentina), que les ha llevado a aislarse y…a caer en las garras de los ingleses.

La ciudad, como digo, es perfecta para pasear. La gente es amable y educada. Resulta muy fácil orientarse. Conviven varias ciudades. Un centro histórico colonial con calles que reflejan el fuerte catolicismo de la época española y sus potentes órdenes religiosas (calle Compañía, Sto. Domingo, Agustinas,..), con otras más entrañables, como Monjitas.

La segunda se ve más en las avenidas y alamedas, con restos de esa civilidad republicana del siglo XIX de Clubs, Museos y Universidades, de Fomento e Instrucción Pública. La tercera es una ciudad joven y moderna, de “chill out”, con toques de indigenismo, que se cuela en rincones muy agradables. La cuarta es la ciudad norteamericana con torres modernas de cristal que aparecen en medio de edificios históricos, no sin cierta hostilidad.

Pero la primera sorpresa es el cerro de Santa Lucía, que es el cerro donde Pedro de Valdivia fundo la ciudad en 1540. Hoy es un parque romántico con una fachada monumental que recuerda en algo a la Fontana de Trevi. Un cartel anima a que se pida un deseo y se tire una moneda, con poco éxito cuando uno mira el vaso de la fuente. Según se asciende hay terracitas, una ermita, un castillito y muy buenas vistas. Según el guarda, allí van los pololos y pololas a pololear, pero ellos vigilan que no vayan más allá.

Cuando bajo, me encuentro que están preparando un mitin de Piñera, el candidato de la derecha. Es mi primer encuentro con uno de los Chiles. Disfruto divertido de los preparativos en que una persona con micrófono va organizando el acto como si fuese un plató de televisión.

Al salir unos estudiantes me piden una contribución a cambio de un poema. Se dan cuenta que soy español y me felicitan por el juez Garzón. Los dos Chiles a menos de doscientos metros.

domingo, 25 de octubre de 2009

DONDE HAY CAVA, BEBEN CAVA


Iba al aeropuerto pensando la paliza de viaje que me esperaba. Un vuelo de más de 13 horas, de los más largos que se hacen actualmente sin escalas. Estaba tan agotado de las últimas semanas, que estaba seguro que iba a dormir.



Primera sorpresa positiva y buen presagio para el viaje. Al facturar con mi billete turista, me dicen que me pasan a “Business”. Por lo visto el avión iba hasta las cachas, pero ¿por qué a mi? Pienso que por la tarjeta Iberia Plus (la normalita, ni platino ni leches), aunque mi compañero de vuelo me dijo que era más simple, que era por la inicial del apellido.

Otro de los lemas de este viaje es “Donde hay limones, limonada”. Antonio Machado lo decía de una manera más poética sobre los campesinos de Castilla que “donde hay vino, beben vino, y donde no hay vino, agua fresca”. Así que a mi me recibieron las azafatas con cava, pues cava, cenita buena, pues cenita, y camita cómoda, pues a por ella.

Mi compañero de viaje, Felipe, era un empresario de mi edad, chileno pero afincado en España, bastante acostumbrado a los aviones. Me ayudo a aprovechar las ventajas (la silla que se convierte en cama), la pantalla individual para ver películas, minicata de vinos (aunque el sumiller de Iberia se empeñaba en recomendar un vino de Yecla, bastante flojito). Primer compañero del viaje. El me contó que hizo algo parecido por Europa hace unos diez años. Quedamos que cuando volviese a Madrid, nos tomasemos unas cañas y le contase que le había parecido su país. Su primer consejo que me pesase, para comparar al final. El perdió diez kilos. Ojalá.

Ya a las ocho de la mañana chilena (mediodía en España), nos acercamos a Santiago cruzando Los Andes. Están tan cerca que, cuando los sobrevolamos, ya estabamos con los cinturones puestos para el aterrizaje. Mi cámara de fotos se queda en el compartimento de arriba. Primer fallo. He bajado unas fotos de Google para que os hagáis una idea.

Bien cenado, bien dormido y bien desayunado. Me voy al hotel NH y…pedazo de habitación, con salita separada del dormitorio. Por el momento, de mochilero, poco. Ya habrá tiempo que bajar el listón, ahora a desacelerarme, a ponerme las botas y a la calle.

sábado, 24 de octubre de 2009

UN AÑO SIN INVIERNO (la de verdad)


Este es ya si el comienzo del blog. (No sé si sabré eliminar las pruebas anteriores).

La mayoría de los que vais a seguirlo conocéis de sobra como surgió la idea de tomarme un semestre sabático y hacer un gran viaje solo. De hecho, a algunos llevo más de 5 años dándoles la murga. En público desde 2005, pero no podía ser antes de abril 2008 por varias razones, una de las principales las económicas. Desde 2008 he ido retrasando la fecha varias veces. Al final solo yo confiaba en que lo haría y yo estaba seguro de que lo haría.

Una vez me preguntaron que por qué no lo dejaba, teniendo en cuenta la fuerte crisis económica que venía y yo contesté muy rápido: “La flecha ya está en el arco”. No sé de donde me salió la frase, seguramente de algo que había leído, pero reflejaba muy bien la situación. Había peleado tanto, me había preparado tanto, retrasando cosas hasta mi futuro regreso, que ya no tenía vuelta atrás. Lo iba a hacer y lo haría. Mi corazón me dice que tengo que hacerlo; como diría Sanchez-Dragó esta decisión es el camino del corazón, no de la cabeza.

La mayoría piensa que voy a venir totalmente cambiado, yo creo que no. Si creo que volveré mejor. Aunque yo soy un urbanita puro, este viaje va ser más de campo. Los paisajes, por ejemplo en Chile, son espectaculares. Pero yo no voy a ver paisajes; yo voy a conocer gente, lejos de mi mundo y de mis referencias. Va a ser más Labordeta, que Jesús Calleja. Ni sé cómo se pone un crampón, ni pienso ponerme ninguno.

El lema del viaje UN AÑO SIN INVIERNO se me ocurrió una de esas noches en que el “cague” ante lo que se me venía no me dejaba dormir. Creo que refleja bien no sólo los itinerarios previstos y que pasaré la Navidad en bañador, sino que refleja lo que busco. No quiero experiencias extremas, quiero hacer un viaje tranquilo que me permita adaptar mi “respiración” a la “respiración” del mundo, menos estresada y menos preocupada por tonterías. Pura crisis de los cuarenta, pero sin tener que comprarme una moto.

En una de las cenas de despedida, Antonio me dijo que si terminó en Estados Unidos, lo coherente con el lema sería Hawai. No sé si me llegará el presupuesto, pero no estaría mal.
(Estoy ya en Santiago y todo va muy bien, más que bien, pero os lo contaré en los próximos días).

sábado, 10 de octubre de 2009

UN AÑO SIN INVIERNO

Estiy en casa de Manolo haciendo pruebas.