domingo, 27 de diciembre de 2009

LOS CUERNOS DEL PAINE


Para empezar, aprovecho para comunicar que me han robado el teléfono móvil. Así que las felicitaciones para el próximo año las recibirá algún indeseable de la zona. Una pena, porque me estaba resultando de mucha utilidad para comunicarme en circunstancias urgentes. Con el móvil se han llevado mis gafas (llevaba puestas las de sol), aunque gracias a Dios, tengo unas de repuesto. Bueno primer incidente. El abuelo de un amigo chileno decía una frase que me parece genial, y que refleja muy bien el toque inglés que tienen los chilenos: “Viajar es una serie continua de desagrados que luego se recuerdan con mucho agrado”. Pues eso.

El macizo Torre del Paine es un grupo de montañas con mucha personalidad, que es un auténtico paraíso para el trekking. El pueblo base para acceder a él es Puerto Natales, aunque hay, aparte de los refugios, algunos hotelitos muy chulos, pero muy caros. Como desde Puerto Natales se tardan dos horas en llegar al Parque, la ventaja de los hotelitos es que ganas mucho tiempo y puedes ver los amaneceres y atardeceres. Veo que todo el mundo es un experto en las rutas: la doble uve son unos 3-4días y el circuito completo unos diez días. La gente tiene planificados el equipo, los tramos y reservas hechas en los refugios. Mi falta de experiencia me desanima. Finalmente, decido no hacer ninguno de los circuitos, lo cual tiene un coste. Para ver las Torres del Paine, propiamente dichas, que son tres montañas impresionantes anaranjadas que suelen salir en las fotos, hay que hacer al menos ocho horas, lo que implica hacer noche en un refugio.
Lo sustituyo por excursiones. Una por mi cuenta en que hago una ruta pequeña, con el primer premio, la visión de los Cuernos del Paine totalmente despejadas de nubes. Son los de la foto y son famosos, porque tienen dos colores, una parte baja anaranjada y una corona más oscura. Las montañas son difíciles de ver sin nubes porque las atrapan literalmente. Otra en grupo que llaman Full Paine, y que permite ver los principales puntos del parque fuera de los circuitos interiores. Especialmente un salto de agua impresionante y el glaciar Grey que deja unos iceberg preciosos, de color celeste (purísima, dirían los toreros) que van a parar al final de un lago. La tercera excursión es en barco para llegar a los glaciares San Rafel y Balmaseda, quizás la mejor de todas. Es un gustazo ponerse en la proa de un cutter pequeño y sentir las olas y el viento mientras se abre camino por unos fiordos impresionantes.

Mi idea inicial era seguir desde Puerto Natales a Calafate y al Perito Moreno, pero me entero que tengo tiempo de coger el Navimag en sentido inverso (de Puerto Natales a Puerto Montt) y llegar a Santiago el fin de semana para despedirme de mis amigos. Este es el viaje que decidí no hacer en Puerto Montt, en un día de crisis, cansado y empapado después de un día de lluvia. Uno de los motivos que me llevan a cogerlo es que todos los que me cruzo, y tienen tiempo, lo van a hacer. Como una catalana que me encontré en Isla de Pascua (venía de Tahití e iba camino de Chile, bonita combinación) u otra americana en Torre del Paine. No siempre el cartero llama dos veces, pero esta si lo hizo; el Calafate podía esperar, ya iré desde Argentina. Así que a las seis de la tarde contrato el pasaje y a las nueve me embarco.

Dos escenas curiosas en Puerto Natales. Una de las excursiones coincide con las elecciones. Nuestro guía hace tiempo hasta que se constituya la mesa antes de ir a votar y para ello sigue las noticias de la radio. Si va votar de los primeros y la mesa no está constituida, le dejan de vocal todo el día. “Y a ustedes quien les lleva”, me dice.
La otra es una de las cenas más raras de mi vida. Me apetecía pedir la famosa centolla magallánica. Primero me dicen que no tienen, pero titubean y me dicen que me van a conseguir una fuera. Al rato veo venir de la calle a un camarero con mi centolla. De postre pido un helado de lúcuma y la misma historia, no tienen pero salen a por él. Toda mi cena vino de fuera.

Hotel Rochester. Buenos Aires. 27 diciembre 2009.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!


¡Feliz Navidad a todos!
No pido, como el ángel que se apareció a los pastores, paz y prosperidad a los hombres de buena voluntad, porque seguro que alguno de mis lectores se me quedaba fuera, que hay mucho cabro por ahí. Que el Viejo Pascuero os traiga muchos regalos y que se cumplan vuestros deseos. Sí, ese también. Bebed más, vivid más y a ver si en el Nuevo Año alguien se anima a acompañarme en alguna etapa., que este viaje no estaba pensado para hacerlo totalmente sólo. .

Voy a pasar estos días en Buenos Aires. La foto es un poste con distancias a diferentes capitales del mundo, que está en Punta Arenas. Debo estar como a unos 10.000 kilómetros de Málaga y Madrid, pero me siento mucho más cerca. Me han contado que en Europa, y en España un poco menos, ha hecho una ola de frío impresionante. Ayer hacía mucho calor en Mendoza (35º), pero hoy en Buenos Aires parece que va a estar todo el día lloviendo.

Van a ser unas Navidades diferentes, por varias razones. Una es que no voy a comer en familia, por primera vez en mi vida. Espero que al menos por Skype podamos vernos las caras. He quedado para cenar con un grupo de brasileños que conocí en Santiago. Yo llevaré un par de botellas de buen vino Malbec de Mendoza. Brindaré por los seguidores del blog.

Un fuerte abrazo.

martes, 22 de diciembre de 2009

INDIOS ONA II


Me había dejado la foto mejor. ¡Qué gesto!

LOS INDIOS ONA











Yo estoy ahora en Mendoza (Argentina), tierra de vinos, camino de Buenos Aires, pero voy a seguir unos días con crónicas chilenas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. No siempre es así, pero es verdad que hay imágenes con una fuerza especial, que uno ve una vez y captan inmediatamente el interés y ya no puede olvidarlas nunca.
En varios sitios (tiendas, restaurantes,…) hay fotos antiguas de los indios ona (selk´nam), con sus pieles, en sus campamentos, …Pero la serie de fotos en que aparecen pintados para alguno de sus rituales son casi imanes para la mirada. Parecen irreales, infantiles y modernas. Uno se imagina a Almodóvar, a Ouka Lele y a otros de la movida, disfrazados así para una de sus fiestas, pero no unos indios aparentemente primitivos. Darwin, cuando pasó por aquí, les dedica unos comentarios muy duros, que no parecían hombres, sino bestias. Esas fotos corresponden a la ceremonia Hain del paso de los hombres de niño a adulto. ¿Qué tipo de cultura imaginó esas pinturas sobre el cuerpo? ¿Cómo aguantaban el frío, descalzos y con cuatro pieles? ¿Cómo cruzaban los canales en canoas construidas con cortezas de árbol? Por lo visto, llevaban siempre una pequeña hoguera dentro de la canoa.

En realidad, había 4 grupos étnicos. Dos eran canoeros y vivían en los canales. Los ona (selk´nam) en la parte sur de la isla de Tierra de Fuego. Los alakalufes (kawéskar) en los canales del continente, que constituyen gran parte de la Patagonia chilena. Dicen que los últimos descendientes de alakalufes viven en Puerto Eden, que es la única parada del Navimag.

Las otras dos razas eran más terrestres. Los yamanes (yagan) vivían al norte de la isla de Tierra de Fuego. Según un estudioso, su lenguaje tenía más de 32.000 palabras y se basaba en metáforas. Para referirse a la vejez utilizaban el mismo término que para los mejillones secos. Los tehuelches (aónikenk) vivían en la parte terrestre del continente. Estos son los gigantes que por sus pies grandes (“patagon” en portugués) o por recordar al Gigante Patagón, personaje de una novela de la época, dieron nombre a la zona.

La colonización española, los cuatro barcos que pasaban, no les afectó. Fue mucho después, a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando empezaron a competir con el hombre blanco. Pasaron de cazar guanacos a cazar ovejas, que tenían más carne, más lana y eran más fáciles de capturar. El problema es que las ovejas tenían dueño. También se ambicionaban sus tierras. Así que algunos de los nuevos potentados pagaban por cada indio muerto y como prueba traían sus orejas u otras partes. El de la foto es Julius Popper, en plena cacería. Descubrió oro y fue uno de los más sanguinarios.

Los sacerdotes católicos fueron de los más activos en protegerlos y evangelizarlos. Trataron de agruparlos, pero eso, por el contagio de enfermedades nuevas para ellos, aceleró su desaparición. Ya prácticamente no quedan indios puros de ninguna de estas etnias.

La orden religiosa más activa fue la de los salesianos. Por lo visto, en un viaje a Latinoamérica a mediados del siglo XIX, San Juan Bosco tuvo una visión de una gran ciudad en la Patagonia rica y pujante con grandes industrias. Yo creo que también les animó que eran sacerdotes italianos de los Alpes muy aficionados al montañismo. En el museo salesiano se puede ver el equipo de escalada del Padre Agostini, que parece hecho por un herrero. Este fue uno de los grandes protectores y estudiosos de estos indios.
Hotel Necochea. Mendoza. 22 diciembre 2009.

domingo, 20 de diciembre de 2009

PUERTO HAMBRE

Voy con un poco de retraso en el blog, así que voy a intentar recuperarlo en los próximos días. La historia del Navimag irá más adelante, así mantenemos la intriga. Sí, Manolo, es mixto.

Punta Arenas es la ciudad más al sur del continente americano. Ushuaia y Puerto Williams están en la isla de Tierra de Fuego o en islas alrededor de esta. Es una ciudad grande y su puerto está en el Estrecho de Magallanes. La ciudad fue muy rica en el pasado, no sólo por el aprovisionamiento de buques, sino por el “oro blanco”, las ovejas que trajeron los ingleses y que llenaron toda la Patagonia, aunque también hubo una pequeña fiebre del oro, el de toda la vida, en la Isla de Fuego.
Las familias ricas de la zona eran los Nogueira (portugués), Menéndez (asturiano) y Braun (judio ruso), que inicialmente vinieron a comerciar y a cazar lobos marinos y ballenas. Sus descendientes se casaron entre sí, con lo que controlaban una sola sociedad, que tenía más de un millón de hectáreas en concesión y más de dos millones de ovejas. José Menéndez era conocido como el “Rey de la Patagonia”. Esta zona está más vinculada al lado argentino, que al Chile central. Todo se derrumbó con la apertura del Canal de Panamá (1920) y la invención de las fibras sintéticas.

El resultado de ese pasado de esplendor es la que posiblemente es la Plaza de Armas más bella de todo Chile, con palacios impresionantes de las grandes familias de la época. La ciudad tiene algo que gusta. Un cierto toque a siglo XIX ordenado y unas amplias avenidas con cipreses podados. Una luz muy bonita, al menos los días que yo estuve, pero también impresionó a Antoine de Saint Exupery, el de El Principito, que trabajó de correo aéreo por esta zona. Yo pillé unos días soleados, y era lo que en España llamaríamos sol de invierno, aunque era verano. Oscurecía a las diez y media y amanecía, dicen, a las cinco. Viento, todo el del mundo.

Los españoles intentaron fundar una ciudad en el Estrecho, para evitar que los ingleses y holandeses pasasen, pero les resultó imposible. Una expedición salió de España con 1.000 hombres hacía 1580 al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa. Al estrecho llegaron 300 y fundó una ciudad, la Ciudad del Rey Felipe. Volvió a España por refuerzos, pero le secuestraron dos veces (piratas ingleses y en Francia) y murió, cuando ya era tarde, pidiendo ayuda. Después de varios inviernos, los ingleses sólo encontraron tres o cuatro supervivientes enloquecidos y restos de motines y ajusticiamientos. Llamaron al sitio Puerto Hambre. España no volvió a intentarlo y dio la empresa por imposible. Cuando uno ve la calma del mar en el Estrecho y el paisaje boscoso de esa zona, le cuesta imaginar la tragedia que allí sucedió. Claro que cómo será el invierno. El problema de las aguas son las fuertes corrientes entre los dos océanos y atravesarlo a vela era toda una proeza. Cuando Magallanes llegó al otro lado todo le pareció “pacífico”.

Muy cerca de Puerto Hambre está el Fuerte Bulnes que la nueva República de Chile estableció en hacia 1840 para tomar posesión de la zona cuando vieron que ingleses (Darwin y su Beagle, entre otros) y franceses empezaban a husmear por allí. Hoy es un fortín (reconstruido) como los Comansi de nuestra infancia.

En Punta Arenas el destino me lleva a un hotelito encantador, Ilaia, que está recién inaugurado y que es minimalista; “nature & yoga hotel” es su lema. No hay tele, ni radio, ni café. Digo el destino porque yo siempre busco hostal y me llamó la atención que las cinco críticas de tripadvisor le diesen la máxima puntuación. Temo que no haya habitación y resulto ser el único cliente de las 7 habitaciones, aunque nada que ver con El Resplandor. Un descanso para el cuerpo y…para el alma. Que tengan mucha suerte, se la merecen.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 20 diciembre 2009.

lunes, 14 de diciembre de 2009

NAVIMAG


Esta noche me embarco en el ferry Navimag que hace la travesía desde Puerto Natales a Puerto Montt. Llegaré el viernes por la mañana. Hasta entonces no tendré internet.

Voy en un camarote con 3 personas más que no conozco, espero que tenga suerte.

Hasta el viernes.

Hostal OASIS. Puerto Natales. 14 diciembre 2009.

jueves, 10 de diciembre de 2009

LOS RAPA NUI


La Isla de Pascua, en la lengua de los nativos, se llama Te Pito (“el ombligo del mundo”). Pero suelen utilizar la denominación “Rapa Nui” que significa “Tierra Grande”; por lo visto en la Polinesia hay otra isla que se llama Rapa Hiti (o algo así) que significa “Tierra Pequeña”. Ellos se denominan a si mismos rapa nuis y están muy orgullosos de serlo. Voy a contar algo más sobre su historia.

Me quedé en la época de Felipe II, cuando con las guerras internas desaparece toda la cultura de los moais. Pasan de líderes heredados en los clanes a elección por competición. Es la famosa prueba del hombre pájaro, que sale en la película. Cada clan elegía un campeón que bajaba el acantilado, cogía el primer huevo del charrán,…. El clan ganador designaba al nuevo jefe. Esa ceremonia llegó hasta que llegaron los europeos por lo que, aunque dejo de celebrarse, existían relatos orales.

Con los europeos y americanos les fue muy mal. De los 9.000 habitantes que tenía la isla, quedaron unos 111 en el momento peor, consecuencia de enfermedades e, incluso, los peruanos, ya independizados, pasaron por allí a llevarse esclavos.

Bajo soberanía de Chile, la isla llegó a ser una concesión de una familia rica de Valparaíso. Luego hasta los años sesenta del siglo XX (es decir ayer) la isla era una concesión de una compañía británica que llenó la isla de ovejas y recluyó a los habitantes en una especie de campo de concentración en lo que hoy es la única ciudad. Su preocupación por su bienestar era, como podéis imaginar, mínima. De ahí los 111. Cuando vence la concesión, Chile va a preocuparse de extender su soberanía (funcionarios, ejercito, mejoras sociales,…). En esa época iba un barco al año. Hace nada un vuelo a la semana y ahora 4 vuelos semanales. Como anécdota, la pista de aterrizaje es más larga que la del aeropuerto de Santiago; la ha ampliado la NASA por si en alguna emergencia necesita utilizarla el Challenger.

Ahora mismo su situación ha mejorado muchísimo. Con el turismo tienen un chollo. Cada 4-5 días se renueva la hornada de turistas y el destino es caro. En la isla uno ve dos tipos de personas. Los rapa nuis, con rasgos muy característicos (fuertes y orgullosos los jóvenes; gordos como toneles los mayores, simplificando claro) y otros seres colorados, con cámaras de fotos y despistados hasta que se van y viene otros. No se mezclan, bueno si, hay turistas enrollados que lo consideran un sitio “cool” y se quedan más tiempo, y rapa nuis jóvenes más enrollados, surferos y tal, que si se relacionan, pero son una minoría.

Los chilenos no tienen buen concepto de los rapa nuis; los consideran unos vagos y unos nacionalistas “aprovechateguis”. Los rapa nuis, que ahora tienen la sartén por el mango, desconfían de los occidentales y, si vemos su historia, se entiende. Según la guía turística, que es rapa nui, en el fondo, son muy tímidos.

Mi opinión. Son amables de verdad, seguramente menos que otros pueblos polinésicos; aquí también te reciben con collar de flores y en cuanto ven a un turista despistado se vuelcan en ayudarlo. Ahora la vida es fácil y no tienen que trabajar mucho. Es un pueblo orgulloso de sus tradiciones y ahora pueden permitírselo.

La foto que adjunto es del volcán Rano Kau, que es un cráter redondo con pequeñas lagunas de agua y está cerca del lugar de las ceremonias del hombre pájaro. El sitio es espectacular. Sale mejor en algunas fotos de Google porque es un círculo perfecto. Bueno, pues, en la época dura, cuando había sequía en verano, aquí venían los rapa nui a lavar la ropa.
Hotel Ilia. Punta Arenas. 10 diciembre 2009.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOS MOAIS


La mayoría de los chilenos no han estado en Isla de Pascua. A ellos les sale muy caro, es más barato irse al Caribe o a Brasil. Los que han ido, me desaconsejan ir. “No es Tahiti”, me dicen; pronuncian Tahíti, con acento en la primera i. Con ello, quieren decirme que no me imagine la típica isla paradisíaca, llena de islas y palmeras. Aún así decido ir, la isla tiene una historia interesante y quiero verlo con mis propios ojos.

Por su posición geográfica es la isla más isla del mundo. Está a 3.800 kilómetros de Chile y a varios miles de cualquier otro sitio habitado. Es sólo una isla y tres islotes minúsculos.

¿Por qué es de Chile? Pues de chiripa. Después de la guerra del Pacífico (ya sabéis contra Perú y Bolivia), la marina de Chile se sentía fuerte y mandó un barco a tomar posesión. Ahora depende de la V Región, cuya capital está en Valparaiso. El barco que la abastece está en la bahía de ese puerto y tarda 7 días en llegar.

Las famosas estatuas se llaman “moais” y se colocaban sobre plataformas que llaman “ahu”. No está claro que representaban, pero parece que era un retrato de una persona importante, que se enterraba en esa zona. Cuando los europeos llegaron, todos los moais estaban tirados por el suelo. Parece que hacia 1.600 hubo una guerra entre dos clanes. Los “orejas pequeñas” se rebelaron contra los “orejas grandes” y derribaron sus moais. Ya no se volvieron a construir. Algunos dicen que se les acabó la madera para transportarlos, como consecuencia de las guerras. Los que están de pie se han restaurado posteriomente. La mayoría está en la cantera en que se hacían, en la ladera del Rano (volcán) Raraku. Allí se quedaron, sin que nunca llegarán a su ahu de destino y, algunos, incluso, a medio picar en la roca, como ocurre con el que iba a ser el más grande, con más de 20 metros de altura.

La visita turística empieza enseñándonos ahu con los moais tirados. Defraudan mucho porque sólo se ven montículos de piedras, con una o varias rocas grandes tiradas con la cabeza hacia abajo. De hecho la mayoría hace un par de fotos y el resto se dedica a fotografiar el paisaje, prados verdes y pequeños acantilados con agua color esmeralda. No sé cómo será Tahití, pero Isla de Pascua es bonita, con cierto aire de campiña inglesa. No sé si estará así de verde todo el año.

Como cambia la cosa cuando empiezas a ver los ahu restaurados. Como dominan el espacio, como atraen la mirada. El Rano Raraku, en que hay más de veinte, es impresionante. Son los de la típica foto y que corresponden a la última etapa: muy grandes, y casi todo cara y poco cuerpo. Pero los hay de muchos tipos, pequeños, con más detalles, con rasgos menos marcados. La piedra, por lo visto, se erosiona fácilmente. Algunos llevan una piedra roja encima, que llaman pukao y que viene de otra cantera con un color más rojizo. No se sabe que significaba, si era un sombrero o qué. Nuestra guía, de raza rapa nui, no tiene dudas, es la representación del pelo. En Nueva Zelanda, hay polinesios pelirrojos, y, por eso buscaban esa piedra rojiza.

Una turista hace la pregunta del millón. ¿Todos los moais son hombres?. No, hay algunos de mujeres, y luego nos llevará a uno. Las feministas respiran aliviadas. El moai femenino tiene algún relieve en los senos (la erosión) y algún detalle más, las manos por debajo de la barriga y el ombligo muy destacado. Según la guía, está en posición de parir; la generación de su madre, nos dice, daba a luz en la playa, de pie. Así, que el moai femenino no representa a una mujer importante de su época, sino como reproductora. Pues casi me parece más machista aún.

Pero el ahu más impresionante es uno de 14 moais, en la playa de Tangariki. La plataforma tiene sitio para uno, más pero está roto a unos metros. El lugar impresiona, tiene algo mágico, como de Stonehenge, el sitio de los druidas celtas en Inglaterra. Como cambia todo cuando los moais se levantan.
(Las dos fotos son mías. No estoy en Puerto Madero, que está en Buenos Aires).
Hotel Ilia. Punta Arenas. 9 diciembre 2009.
----- mbeire , ñ 8


sábado, 5 de diciembre de 2009

LA CHASCONA


En Puerto Montt, ciudad dura y portuaria, he tenido una pequeña crisis sobre los siguientes destinos, mientras me termino el libro, ya clásico, “En la Patagonia” de Bruce Chatwin, en una cafetería muy acogedora llamada Sherlock. Yo no soy Chatwin, que llega a una estancia y pide un sitio para dormir y se queda en el granero con los gauchos, o que cruza un río helado, se seca, hace un fuego y duerme al raso. Decido ir a cenar al Club Alemán en el que tomo un caldillo de congrio muy rico con música clásica de fondo. Esa noche decido que el viaje de 4 días en un carguero (Navimag) de Puerto Montt a Puerto Natales no lo voy a hacer en este viaje.

Vuelvo a casa; si puedo llamar casa a mi hotel de calle Monjitas y a las calles de ese barrio (Santa Lucía / Baquedano), que ya empiezan a serme familiares. En estos días ha llegado la primavera y las jacarandas, muy abundantes por esa zona, muestran sus flores moradas. El ambiente grisáceo de la polución, parece alegrarse con el sol y las flores, y la gente sale a la calle con sus chalas (chanclas) y poleras (camisetas).

En Santiago voy al cine, a algún documental y descanso unos días. Aprovecho para ver La Chascona, la principal casa de Neruda en Santiago. Inicialmente era su nido de amor donde se veía secretamente con Matilde Urrutia, mientras seguía casado con Delia del Carril. La chascona es una expresión chilena para referirse a las mujeres con el pelo revuelto y así bautizó la casa.

Delia era una mujer culta y elegante, de la alta sociedad argentina, pero en esa época tenía más de cincuenta años y Neruda estaba en la treintena. El libro “Los versos del capitán” que escribe movido por la pasión que vuelve con Matilde, se publican inicialmente con seudónimo para no hacer daño a Delia.

Posteriormente se separa y amplia la casa. Cuando murió Neruda, poco después del golpe de Pinochet, asaltaron la casa y Matilde, mujer de carácter, decidió que allí se velase el cadáver. Los ojos del mundo, a través de sus amigos diplomáticos (pocos chilenos se atrevieron a ir), vieron los destrozos y eso sirvió para protegerla en los sucesivo. Allí se encerró Matilde hasta su muerte en 1988.

La casa, restaurada, es alegre y llena de salones y muebles bar para recibir a los amigos. Ya no era un sitio secreto. El barrio, Bellavista, que era en su época un lugar apartado, ahora es la principal zona de marcha. Con la parte de atrás linda el zoológico; dicen que a Neruda la gustaba el olor de los animales, y las vistas son a la cordillera, en una época en que no había tanta contaminación. Así tenía la sensación de que vivía en una selva, aunque está a 15 minutos del centro.

¡Qué envidia dan estas casas llenas de detalles y de rincones para pequeños caprichos! El libro de las memorias de Neruda se llama “Confieso que he vivido”; creo que era Caballero Bonald, el que, parafraseando el de Neruda, llamó a las suyas “Confieso que he bebido”. En la Chascona sin duda se bebió también mucho.
Hotel Tiare Pacific. Isla de Pascua. 5 diciembre 2009.
(Nota: endorfinas para el alma es el título de un disco de Chambao; así que la poeta es La Mari de Pedregalejo).

viernes, 27 de noviembre de 2009

LAGO LLANQUIHUE



El Lago Llanquihue es uno de los lagos más grandes de Latinoamérica, unos 800 kilómetros cuadrados. La ciudad principal es Puerto Varas, que ha sido mi centro de operaciones estos días. Si en Chiloé, el mar parece un lago, por las numerosas islitas que hay. El Llanquihue es un lago que parece un mar; no se ve el final y las aguas rompen en las orillas con olas. Está dominado por el volcán Osorno. Eso dicen, porque, de los cinco días que he pasado por allí, nunca he podido verlo entero y la mayoría de los días ni siquiera la base.

Esta es la zona de los alemanes. A mediados del siglo XIX, gobernantes chilenos promovieron la repoblación con alemanes de estos terrenos recién arrebatados a los mapuches. Posteriormente, vinieron más alemanes después de la Segunda Guerra Mundial. Algunos para escapar de los destrozos de la guerra, otros simplemente para escapar de su pasado.

Se ve que es una zona mucho más rica. Parece otro país, por la gente (más rubios), las casas… y las tartas (kunchen, struddel,..). En Chiloé uno ve en las caras de los pescadores lo que cuesta salir adelante (¡Y luego dicen que el pescado es caro!). Aquí son explotaciones de vacas, con unos prados inmensos. Se ve la prosperidad, aunque luego, por la noche, cenando en el Club Alemán, uno puede oir sus quejas por los precios agrarios, los abusos de los distribuidores, los políticos…en todos lados cuecen habas.

Este es uno de los sitios turísticos que les gusta a los chilenos. No está tan desarrollado hacia los extranjeros como Bariloche. Aquí vienen los santiaguinos a pescar, a hacer senderismo o simplemente a descansar, pero yo creo que, en el fondo, les gusta porque se hacen la ilusión de que están en Europa.

La ciudad principal a orillas del lago es Puerto Varas, que tiene algunos buenos hoteles, muchas cabañas y residenciales, e incluso un casino. Ahí es donde he parado yo, en un residencial justo al lado de la iglesia, con lo que era difícil perderse. Pero siendo bonita, hay otro pueblito, más pequeño, que es una versión más reconcentrada de Alemania, Frutillar Bajo, es decir, la parte balneario, pegada al lago, de pueblo de Frutillar (Alto). Tarta de fresas en chileno sería torta de frutillas o sea que el nombre sería lugar de fresas. Aquí están construyendo un teatro junto al lago. Wagner austral: “El anillo de los araucanos”, “La carga de las amazonas”,…

El microbus me deja en la iglesia católica. En el jardín anterior hay un pasillo lleno de pequeños cestos con flores silvestres. Supongo que habrá una boda, pero lo que me encuentro es un velatorio. En Chile velan a los muertos en las iglesias. Lo había visto en capillas laterales de alguna catedral o iglesia grande, pero como esta es pequeña, el féretro está debajo del altar.

No puedo disfrutar mucho de la visita, porque el día empezó chispeando a ratos, pero ya es una lluvia persistente y con viento que me deja calado hasta que consigo un microbus de vuelta. Es el precio que hay que pagar para disfrutar de estos bosques y prados tan verdes y jugosos.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 27 de noviembre de 2009.

jueves, 26 de noviembre de 2009

CERRO CAMPANARIO


En San Carlos de Bariloche estoy solamente un día. Es domingo y empieza la aventura de encontrar internet. Doy vueltas por la ciudad y encuentro todo cerrado. Más tarde descubriré que, en cambio, en las dos calles principales está todo abierto. En Viña, el domingo pasado, era al revés, en la calle principal estaba todo cerrado. Un lío. Finalmente encuentro un café de la gasolinera que tiene wi-fi, pero no cámara.

En la mesa de al lado, unos jóvenes, como de bachillerato, mantienen una discusión extraña sobre el transexualismo y los derechos humanos. Por curiosidad les pregunto y me dicen que es un trabajo de filosofía. Hablan y hablan, divagando sin mucho sentido. No me queda claro si están a favor o en contra, pero si muy claro que son argentinos.

Fui el único integrante del Cruce de Lagos que no tenía hotel. El residencial que me recomendaron se llamaba Portofino y es propiedad de unos viejitos muy entrañables. Les pregunto si conocen Portofino y me dicen que no, que pusieron el nombre porque el marido era italiano. Tienen alguna foto y dicen que les pareció un lugar muy lindo, que debe ser como Acapulco, donde estuvieron hace muchos años. Les digo que nada que ver. Portofino es un pueblito, en la sierra del Rapallo, cerca de Génova, muy exclusivo con un puerto de yates y muy pocas casitas. Uno de los lugares más bonitos de Europa. Yo había estado hace ya muchos años. Aprovecho la conexión a internet para bajarle unas fotos a la señora, que luego le enviaré por correo a su nieta. Ellos ya están mayores para Internet y los ordenadores cuestan mucha plata, me dice.

La temporada de esquí terminó a principios de octubre y los turistas se dedican a hacer senderismo. Me recomiendan subir al Cerro Campanario, donde se tiene la mejor vista del lago y de sus islitas. Se sube en telesilla y efectivamente el paisaje es impresionante. ¡Qué belleza!, se le escapa a la gente cuando se asoma a los miradores. No creo que haya muchos lugares así en el mundo, posiblemente en Canadá, en Nueva Zelanda, pero no mucho más. Imaginaros la foto en continuo. Lamentablemente mi cámara está cargando la batería en el residencial.

Al día siguiente vuelvo a Puerto Varas, en un viaje de autobús de 7:30 de la mañana y llego a las tres de la tarde. Las aduanas en la vuelta son más pesadas y revisan maletas y mochilas. Los chilenos son muy estrictos con los productos vegetales y de alimentación que entran en el país y ponen fuertes multas si no los declaras.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 26 de noviembre de 2009.

lunes, 23 de noviembre de 2009

4 BUSES Y 3 BARCOS (TEXTO)

Se me ha escapado el texto que copio a continuación.

El sábado hice una de las excursiones estrella del viaje, el llamado Cruce de Lagos. La excursión supone cruzar los Andes, pasando de Puerto Varas (Chile) a San Carlos de Bariloche (Argentina), aprovechando la existencia de lagos en la zona. También puede hacerse a la inversa.

Primero se llega en autobús hasta el Puerto de Petrohué. Por el camino se para en los Saltos del Petrohué. El agua baja con fuerza del Volcán Osorno, haciendo rápidos y cascadas, pero lo más llamativo es el color, un color verde esmeralda, como consecuencia de los minerales que arrastra y el reflejo de la luz. Una especie de jacuzzi caribeño.
En Petrohué se toma un catamarán grande que hace la travesía por el Lago de Todos los Santos. A la espalda domina el Volcán Osorno que es el que se ve en la foto. Yo nunca lo he visto así. Hacia el otro lado, el volcán domina el Lago Llanquihue; pues bien, los 4 días que he pasado por Puerto Varas sólo he logrado tener una ligera idea de la base. El mejor día es el de la travesía en barco, se ven las primeras nieves, pero no el cono perfecto.

El catamarán nos deja en Peulla, con el tiempo justo para la comida. Sólo tiene dos hoteles y poco más. Enseguida está la aduana chilena. La frontera está unos 25 kilómetros más allá, pero Peulla es el único sitio con electricidad para los ordenadores. Se pasa la frontera argentina e igualmente, la aduana está pasados unos kilómetros en un pequeño puerto. Se toma un nuevo catamarán y se recorre el pequeño Lago Frias. Posteriormente, un nuevo autobús nos espera para hacer los 3 kilómetros hasta Puerto Blest. La guía nos recomienda hacerlo andando, aprovechando que hace un día estupendo; en el lado argentino ha estado lloviendo toda la mañana, cuando ellos cruzaban en sentido inverso. A propósito que buenas están las argentinas, guías turísticas o no.

En Puerto Blest se toma el último catamarán por el lago Nahuel Huapi. Sólo recorremos un pequeño brazo, porque el lago se extiende por arriba. A sus orillas está San Carlos de Bariloche. No obstante, el barco nos deja un poco antes en el principal puerto de la zona, Puerto Pañuelos, y luego seguimos en autobús dejando a la gente en sus hoteles. Bariloche se extiende a lo largo del lago con hoteles y casitas de madera, originales y bien terminadas.

La excursión la he hecho incorporado a un grupo de colombianos, que me acogen como a uno más. Disfrutan como niños con la nieve y las montañas nevadas. La verdad es que pasaron un poco de frío ¿Toda Europa es así?, me preguntan. Teresa dice que se le han quitado las ganas de ir al Nevado del Ruiz.

Los paisajes, que os voy a decir de los paisajes. Endorfinas para el alma.

4 BUSES Y 3 BARCOS




domingo, 22 de noviembre de 2009

EL TRAUCO

La isla de Chiloé es una de las zonas del país con más personalidad. Durante la colonización tuvo una fuerte presencia española, ya que se necesitaba una base de aprovisionamiento para los barcos que llegaban exhaustos después de cruzar el estrecho de Magallanes. Tiene muchas iglesias y los españoles llevaron vacas y colonos. Le llamaron Nueva Galicia. En cambio, en el continente, los españoles se quedaron mucho más arriba, en la desembocadura del río Bio Bio (a la altura de Concepción, si veis un mapa). Los indios araucanos (mapuches) eran muy peleones, los bosques muy difíciles de conquistar y no había nada de interés en esa zona que compensase el esfuerzo.

Efectivamente el paisaje y el clima recuerdan a Galicia. Todo muy verde y llueve muchísimo. Las costas hacia el este están llenas de islas, por lo que más que un mar, parece un lago. Hay mucha diferencia de altura entre el mar abierto y este más cerrado, por lo que las corrientes son muy fuertes, especialmente en el canal de Chacao, que se cruza en ferry para llegar a la isla. Estas corrientes y el agua fría hacen que el sitio sea ideal para la pesca y el cultivo del salmón y de mejillones. La marea tiene una diferencia de 7 metros y en el terreno eso puede ser unos 200-300 metros. Por eso las casas costeras están construidas como palafitos.

Mi amigo tiene una planta de choritos (mejillones) en la isla y va todas las semanas. Así que bajo con él esos días y luego me quedo por la zona. Esta semana, entre Tatiana, una cena con los de MAPFRE Chile y la bajada a Chiloé he estado muy acompañado, con cenas hasta las tantas y las copas posteriores, como en los viejos tiempos.

Los chilotas son muy parecidos a los gallegos, según me dice. Tienen varios personajes mitológicos, como podéis comprobar, todo muy celta. El Trauco es un ser deforme y mutilado que vive en los bosques; resulta muy peligroso porque hechiza a las doncellas y las deja embarazadas. La de discusiones y peleas que habrá evitado el “buen” Trauco. La Picoya es una sirena que anuncia buena pesca a los pescadores cuando se muestra de frente. El Caleuche es un barco de pesca fantasma que recoge a los que desaparecen o se van por tabaco.

No es una zona rica pero tiene una fuerte personalidad en arquitectura y tradiciones. Probé el curanto, que los mapuches hacían en un agujero en el suelo y calentaban con piedras calientes durante tres o más horas, echando carne, marisco y unas tortas de patata y grasa de cerdo (milcao y chapalele). Nuestro curanto lo hacen en olla y, sinceramente, no esta muy bueno. Asi me quedo, “curanto de espanto”.

Fue el último sitio de la América continental en la que estuvo izada la bandera española, hasta 1826. El año pasado una manifestación para que el gobierno construyese un puente, que sale muy caro, y el lema era “Chiloé Español”.

Tengo que ser sincero. No vi ningún Trauco, pero haberlos, haylos.
Residencial Portofino. San Carlos de Bariloche (Argentina). 21 de noviembre de 2009.

jueves, 19 de noviembre de 2009

LA SEBASTIANA



Valparaiso, que los chilenos llaman cariñosamente Valpo, está pegada a Viña, pero no tiene nada que ver.
Es un puerto, el puerto más grande de Chile y uno de los más importantes del Pacífico, desde la época española, después del Callao (Lima). Es una concha llena de colinas que hace que parezca como un gran anfiteatro fragmentado e irregular. Hay una zona baja, que llaman el plan, y que es donde está la zona comercial y financiera. Es una zona de relleno ganada al mar. Un portugués le llamaría la Baixa, como en Lisboa, en Oporto o en Bahía. Durante muchas décadas Valparaiso fue casi una sucursal de la City londinense.

Pero la ciudad de verdad son las casas que trepan por las colinas de manera que parece imposible. Los nombres de estas colinas, hay más de veinte, son sonoros y evocadores: Cerro Alegre, Cerro Concepción, Cerro Placeres,…Todo con cientos de escaleras, y ascensores y pequeños funiculares. Neruda dice que subiendo y bajando las escaleras de Valparaiso uno da la vuelta al mundo.

La primera tarde exploro hasta que oscurece y mi instinto me va aconsejando prudencia en las zonas con poca gente. Como todo gran puerto, exige su respeto. Al día siguiente quedé con uno de los contactos que traía de España y que no conocía personalmente. Tatiana vive en Viña, pero ha nacido en Valpo y se la conoce como la palma de la mano. Callejea con el coche y poco a poco me va descubriendo los mejores miradores.

La visita central es La Sebastiana una de las tres casas de Neruda que se visitan. Está en lo alto de un cerro, con vistas espectaculares y llena de detalles del niño coleccionista y disfrutón que el poeta llevaba dentro. Una casa para recibir a los amigos y beberse la vida y sus placeres. Una foto es la vista desde su cama; la otra es un detalle del salón con un caballito de un carrusel de feria.
Isla de Chiloé. 19 de noviembre de 2009.

CAP DUCAL


El fin de semana pasado estuve en Viña del Mar / Valparaíso. Son dos ciudades pegadas, pero no tienen nada que ver.

Viña del Mar, Viña como dicen los chilenos, es la ciudad turística más conocida de Chile. Era la zona de veraneo de la alta sociedad durante el sigo pasado y hasta hace décadas. Ahora, como suele ocurrir, se ha popularizado más y hay otras ciudades más exclusivas más al norte (Reñaca, Concón y, sobre todo Zapallar). Está cerca de Santiago y las comunicaciones son muy buenas. Sólo hora y media de autobús y bastante frecuencia de salidas, algo bastante raro para este viaje en que todo está lejísimos y en que, al no ser temporada de verano, hay que pelear los horarios.
La ciudad conserva algunas villas espectaculares, que se conservan como museos, como la Quinta Rioja, de un millonario de origen español de finales del siglo XIX y decorada como un palacio rococó. También la zona pegada al mar conserva casas antiguas, de todos los estilos del mundo (una casa alpina alemana, otra inglesa con tablones de madera cruzados,…una minieuropa de recreo), pero incluso las modernas están construidas con cierto buen gusto y sobre todo destacan la pasión de los villamarinos por las flores. En cualquier jardín, en cualquier terraza, uno descubre pequeños rincones de belleza.

También tiene buenas playas, llenas de gente joven y aprovecho para darme el segundo baño, después de Iquique. El agua es más tranquila, aunque está también bastante fría y la gente solo entra unos minutos a refrescarse. Para los chilenos este agua está caliente, la fría es la de las playas del sur. No seré yo quien la pruebe.

En Viña intenté quedar con dos españoles que conocí en Atacama y que están con una beca de investigación en la Universidad de Valparaiso, pero justo ese fin de semana ellos estaban fuera. Resulta difícil quedar a través de Internet. Además, el hostal tiene un solo ordenador y los dueños tienen tres hijos que se pelean entre ellos por ocuparlo. Como echa uno de menos la inmediatez del móvil. Quien lo iba a decir.

Mi gran descubrimiento en Viña es un restaurante impresionante, el Cap Ducal, que es como un barco y decido que será un buen lugar para la cena. Me encantan los restaurantes que se meten en el mar y ya he estado en alguno en Chile, pero este es especial. Es un sitio de lujo y los camareros me esconden un poco, al verme con mis botas de trekking y mis vaqueros. Al menos, me dan una mesa pegada a la cristalera. La cena es esplendida con una vista de todo el frente marino y un reflejo mágico, verde y caramelo, de la barra del bar que está al otro lado y que está hecha de botellas vacías. He intentado sacar varias fotos, pero no he conseguido captar ese reflejo.
Al día siguiente me paro a hacer una foto del Cap Ducal y, cuando estoy concentrado, una ola gigante me deja hecho unos zorros. Aquí las olas son así, una tras otra, tranquilas, y, de pronto una se destaca y sorprende al desprevenido. Me tocó a mí. Pues nada, a secarse el sol.

viernes, 13 de noviembre de 2009

CERRO DRAGON





He visto fotos impresionantes en Google de la duna que se casi se come Iquique, el Cerro Dragón, y no me resisto a colgarlas. Según los lugareños es muy estable y ha resisitido terremotos. Yo estaría asustado de vivir debajo.
Como resumen de mi viaje a Norte Grande voy a copiar varios textos de Pablo Neruda que acompañan a su explicación de por qué se hizo comunista en 1945, en su libro "Confieso que he vivido". Fue senador por esta zona, hasta que tuvo que exiliarse:
- "El país no había cambiado. Campos y aldeas dormidas, pobreza terrible de las regiones mineras y la gente elegante llenando su Country Club. Había que decidirse".
-"Entrar en aquellas planicies, enfrentarse a aquellos arenales, es entrar en la luna. Esa especie de planeta vacío guarda la gran riqueza de mi país, pero es preciso sacar de la tierra seca y de los montes de piedra, el abono blanco y el mineral colorado. En pocos sitios del mundo la vida es tan dura y al par tan desprovista de todo halago para vivirla. Cuesta indecibles sacrificos transportar agua, conservar una planta que dé la flor más humilde, criar un perro, un conejo, un cerdo".
Obviamente la cosa cambia para un turista que picotea los lugares más espectaculares y se salta kilómetros y kilómetros de nada. También la cosa ha cambiado para lo chilenos. Es una zona que produce gran riqueza. Según dicen, los sueldos de los mineros son muy buenos y tienen muchas ventajas; claro que hay que trabajar duro a esas temperaturas. Por otro lado, las ciudades se empeñan en plantar parcelas de cesped en los parques en una lucha titánica contra el desierto. Un poco absurdo, pero supongo que es el sueño inglés de los dirigentes.
Como la decoración recargada del Club Español, ¿sueño o pesadilla?
Hostal Villamar. Viña del Mar, 13 de noviembre de 2009.




miércoles, 11 de noviembre de 2009

HUMBERSTONE


Iquique está más recomendada en las guías. Es la capital de la primera región. Es más grande que Arica, tiene mejores playas, con surferos, y es un paraíso para el parapente. Está totalmente encajonada en las montañas y la bajada es espectacular. El año que viene el Dakar llega a Iquique; este año se quedó en Copiapó, al sur de donde yo estado. Supongo que el tramo no llegará a la ciudad porque podría ser muy peligroso.
Una de las montañas es una gran duna de arena, el Cerro Dragón, que parece que se va a comer la ciudad.

A diferencia de Arica, Iquique tiene más mal rollo. Es una ciudad de frontera con mucho tráfico comercial. La sensación es de más peligro y todos me aconsejan que no ande sólo por la noche. Por supuesto, los iquiqueños le echan la culpa a los peruanos y bolivianos, y a la cesantía (paro).

Una excursión muy interesante es a la antigua salitrera Humberstone, que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad en 2006. Antes del cobre, desde finales del siglo XIX, la riqueza de este desierto era el salitre, del que obtenían el famoso nitrato de Chile que se usaba como fertilizante. Se creó una enorme riqueza porque no tenía competencia, hasta que un científico alemán inventó el nitrato sintético y todo ese mundo desapareció. Algunas salitreras se abandonaron tal cual a principios del siglo XX y quedan como poblados fantasmas.
En el caso de Humberstone pudo seguir funcionando hasta 1960, porque la zona era más rica en salitre y usaba una tecnología más avanzada. En 1930 hicieron fuertes inversiones para mejorar la calidad de vida. Hoy se pueden ver los restos de la piscina (de chapa metálica), con trampolín de tres niveles, teatro (al que iban compañías españolas de zarzuela y en el que actúo Lucho Gatica), cancha de tenis, pista de basket con iluminación eléctrica. Según la guía, a todos los trabajadores se les compraba un terno (traje) y sombrero que era obligatorio en las cenas de celebración. Todo esto, como diría Kipling, tan pérdido está como la Atlántida.

Por último, voy a comentar la comida en el Club Español de la plaza principal de Iquique. Está decorado con cuadros del Quijote y una decoración muy recargada imitando la Alhambra. Se escuchaba música española (Ojos Verdes y algo de rumba antigua). En la carta ponía que, si alguien quería escuchar alguna canción española, podía pedirla. Así que, para actualizar un poco la cosa y en honor a mi prima Montse, se me ocurrió pedir el Arrebato, que sonó en las clásicas paredes del Club Español de Iquique.
En Iquique hay buen pescado y aprovecho para pedir algunos que no conozco (cojinova, acha, …). Comida del último día: mulato sudado y morena iquiqueña. El mulato es un pescado. El sudado es una preparación con salsa con tocino y vino blanco. La iquiqueña es una marca de cerveza.



Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 11 de noviembre de 2009.

martes, 10 de noviembre de 2009

EL NIÑO AYMARA


Cuando estaba en Santiago me desaconsejaban ir a Arica. Nadie había estado allí. "No tiene nada que ver", me decían.
A mi me parece un pueblo agradable, con algunas buenas playas. El hostal que he buscado por internet es acogedor y los dueños muy amables. El centro de Arica está bastante cuidado. Está al final de un valle muy fertil, el Valle de Azapa. En su tiempo alimentaba Potosí, la ciudad más grande de su época por las minas de plata. Los españoles lo abandonaron por la malaria, ya erradicada. Tiene olivos de regadio, lo que se hace raro comparado con los árboles que he visto hasta ahora. Un gobernador español del Perú logró traer tres olivos sevillanos y les puso guardía; uno lo robaron y acabó en Chile.
En el Museo de Azapa exponen las momias más antiguas que se han encontrado. Tienen 7.000 años de antiguedad y pertenecen a la cultura Chinchorro, llamada así por un tipo de pesca, parecido al copo malagueño. Los indígenas están protestando por su exhibición, porque lo consideran una falta de respeto a los muertos. Por ello, el rostro lo han cubierto con una máscara de barro. En el museo de San Pedro, directamente han tenido que quitar las momias del expositor y guardarlas en un depósito.
La principal excursión es al Lago Chungará, muy cerca de Bolivia y al pie de dos volcanes nevados. Un sitio espectacular. Es una zona de pequeños pueblo aymara. A la vuelta nos traemos a un niño aymara de unos diez años, Marcelo, que va a pasar unos días con su abuela. Es tímido y se siente cohibido por los extranjeros. Va con un chandal y como todos los niños se pone los cascos y se pone a jugar a una especie de gameboy. Le preguntamos si habla aymara y nos dice que no. El guía nos cuenta que los niños no quieren lo aymara, que lo sienten inferior. Luego van a la ciudad y se dan cuenta de que eso no es lo suyo; es entonces cuando vuelven a lo aymara.
¡Qué tengas suerte en la ciudad, Marcelo, pero nunca te avergüences de ser aymara!


viernes, 6 de noviembre de 2009

CALDILLO DE CONGRIO


He estados dos noches en Antofagasta. Ahora estoy en Arica.

Antofagasta es la ciudad más grande del Norte Grande. Toda esta zona, incluyendo Atacama, pertenecía a Bolivia y una parte pequeña al norte a Perú. Chile los conquistó en la llamada Guerra del Pacífico en 1880; el episodio más heroico de su historia. Perú perdió poco, pero Bolivia se quedó sin salida al mar y desde entonces no hace más que lamentarse. Casi toda la minería actual de Chile está en el territorio que conquistó. Por lo visto, Bolivia sigue manteniendo una marina de guerra con Capitanes de Navio, Almirante,… pero sólo le queda el Lago Titicaca.

Antofagasta vive de la mineria, como no, y es poco turística, salvo en verano. Al menos está pegada al mar y tiene un largo paseo marítimo. Se agradece respirar el aire húmedo y fresco y quitarse la sequedad del desierto.

Hay huelga de funcionarios por dos dias por lo que la oficina de turismo está cerrada. Con tanta huelga, ganará Piñera. En esta época no funciona el citytour, ni un catamarán que da paseos por la costa, así que dedico los dos días a descubrir la ciudad a mi bola. En algo recuerda a Málaga y es que descubres edificos y casas que demuestran un pasado de extraordinaria riqueza que se terminó hace tiempo. ¿A qué la casa de la foto recuerda a las del Paseo de Reding?

El otro descubrimiento son los pescados y mariscos. En el mercado hay un restaurante popular, Chico Jaime, que me permite ir probando las especialidades chilenas: erizos, albacora (pez espada), caldillo de congrio,…La pena es que la plancha la hacen un poco quemada de más, como los portugueses, y, las recetas con salsa tiene cilantro. Con todo, me he pegado un homenaje gastronómico.

martes, 3 de noviembre de 2009

CHUQUI


Chuqui es como llaman aquí cariñosamente a Chuquicamata, que es la gran mina de cobre de Chile y que está cerca de Calama. Como tenía vuelo a Antofagasta vía Calama, decido pasar a visitarla.
Alrededor de la mina hay como una ciudad con su escuela y su polideportivo. La mina es como un gran agujero que van vaciando y los restos (el ripio) son ya tan grandes que van a enterrar la antigua ciudad y la están desmantelando. Los camiones que trabajan en Chuqui son tan grandes que solo la rueda es como dos veces y media una persona.
La mina fue nacionalizada por Allende. Pinochet mantuvo la expropiación y renegoció la indemnización. Hoy supone una parte importante de los ingresos fiscales de Chile. En su tiempo, creo que fue propiedad de la familia Guggenheim.

Pues bien, me apunto a la visita en la oficina de turismo. Me subo a un taxi colectivo que nos lleva a la mina y cuando ya estamos arriba parece que los compañeros del metal han tomado las instalaciones y no dejan entrar al siguiente turno de mineros, ni por supuesto a las visitas guiadas. Todo muy tranquilo, sin ruedas quemadas, ni cargas de carabineros. Ya nos lo podían haber dicho antes de hacer los 16 kilómetros.

En el taxi colectivo iba una pareja de holandeses que viene en bicicleta desde Perú y Bolivia. Me cuentan que en el desierto de Atacama pincharon y las pasaron canutas. Les salvó un camión de helados. También me dicen que en Calama no hay nada que hacer. Ellos llevan esperando desde el viernes para ver la mina porque él es geotécnico o algo así y tenía mucho interés.

Efectivamente en Calama no hay nada que hacer. Gracias a dios, vuelo a Antofagasta por la noche. Es una ciudad dormitorio de la mina. Se producen dos conversaciones graciosas con dos taxistas. En la primera, le pregunto: "¿Todo Calama vive de Chuquicamata, no?". Se queda unos segundos pensando y me contesta: "En realidad, todo Chile vive de Chuqui".
En la segunda, el taxista me dice que es una pena que no me quede por la noche porque es una ciudad "harto bohemia". Si pensáis que es una ciudad de mineros, podeis imaginar qué significa un ambiente nocturno bohemio.

lunes, 2 de noviembre de 2009

DIA DE TODOS LOS SANTOS



Lo que aparece en la foto es lo que aquí llaman “animitas” que son un homenaje a los muertos por accidente de tráfico y que se ven al borde de las carreteras. Ayer fue Día de Todos los Santos en San Pedro. El sábado por la noche hubo una bonita misa en la iglesia, con muchos cánticos. A Ana, Manolo y Eli les hubiese gustado el cura comentando el evangelio, mientras se paseaba por el pasillo central y preguntaba a los fieles sobre la santidad. Después hubo una pequeña procesión con velas hasta el cementerio, rezando el rosario. Unas veinte personas, la mayoría indios.

Yo me acordé de mi padre, que, como muchos sabéis, murió el pasado mes de abril. Él nunca entendió este viaje, pero tampoco intentó convencerme de nada. Seguro que hubiese cogido su viejo atlas escolar, de los años cuarenta, y hubiese seguido la ruta a través de él. Fue un buen padre y un buen hombre. El domingo me acerqué al cementerio, compre unas flores de papel y las puse en una cruz sin nombre.

Pero en San Pedro la ceremonia de difuntos era una celebración minoritaria, de los indígenas que tienen a sus familiares en el cementerio. El sábado por la noche el ambiente era alegre por las calles, con los niños pidiendo dulces y disfrazados de Halloween con disfraces toscos. Los trajes de bruja eran simples bolsas de basura negra. Los jóvenes, la mayoría del pueblo, estaban preparando una fiesta no autorizada en el Valle de la Luna, una auténtica “rave”. No se sabía si los carabineros la reventarían porque se trata de un lugar protegido. Todo el pueblo estaba en el secreto. Yo no fui porque ninguno de mis nuevos compañeros iba a ir y al día siguiente temprano había excursión. Como volvería del desierto por la noche…

El domingo por la mañana, al volver, las calles estaban casi vacías, de resaca. Día de Difuntos.

(He añadido un enlace a las “Coplas a la muerte de mi padre” de Jorge Manrique en la versión de Paco Ibañez. Estremece pensar que esas palabras fueron escritas hace más de quinientos años).

http://www.youtube.com/watch?v=C4cP7lq2mhQ&feature=PlayList&p=EB7F95174F9A7F8B&playnext=1&playnext_from=PL&index=4

sábado, 31 de octubre de 2009

SAN PEDRO DE ATACAMA




San Pedro de Atacama es como un pueblito del oeste. Es la ciudad más importante del desierto de Atacama por que está junto al único rio, el San Pedro. Es como un gran oasis. Por la zona hay otros oasis más pequeños, en los que aflora el agua y que aquí llaman ayllos, como Toconao, Socaire,…

San Pedro tiene una iglesia muy bonita, de mediados de 1.600. Según un cartel a la entrada, el pueblo tiene 1.938 habitantes, según el censo de 2002, pero debe haber como el doble, porque hay mucho turistas de paso y muchos hippyes que se han quedado a vivir. Es un pequeño paraíso para una pequeña temporada con un ambiente relajado y tranquilo y un ambiente de “buen rollito”. Pero debe ser un infierno para quedarse mucho tiempo. Sólo llueve una vez al año, en verano, y, por lo visto, cuando llueve tiembla el misterio. El clima va desde los 35 – 40 grados que puede hacer a mediodía hasta los 8 grados por la noche. Eso a los 2.200 metros de altitud, a los 4.300 en que están los geyseres hoy hacía -2 grados a las 6 de la mañana. Según el farmacéutico del pueblo, con un bloqueador solar (crema protectora) de 45, la pava se quema en 45 minutos; la pava es la protección solar.

Yo estaré 4 noches en el pueblo. Hay muchas excursiones por los alrededores: valle de la Luna, el Salar, los geyseres del Tatío,… El hecho de que las agencias promociones paquetes ha permitido que coincidamos un grupo estable en la mayoría de las excursiones: una universitaria salvadoreña de intercambio en Santiago, dos alemanas de viaje por Sudamérica, dos suizos y una pareja de chilenos. Esto ha permitido suavizar la soledad del viaje.

El lunes vuelo a Antofagasta, aunque espero pasar por Calama antes. Finalmente, he tenido que utilizar aviones. Esto obliga a reservar con antelación por cuestión de precio y, en definitiva, a planificar de antemano, con lo que no puedo ir totalmente a mi bola como me gustaría. No obstante, he decidido que solo reservaré hoteles cuando no llegue por la mañana a los sitios. Las fotos las organizaré en santiago. Por el momento tiraré de google.

(Ayer me dio un ataque de tecnofobia, el internet estaba a petar con gente hablando por Skype en todos los idiomas, el ordenador era del año de la polka y al ratón había que pegarle porrazos. Espero superarlo).

viernes, 30 de octubre de 2009

ATACAMA


Estoy en San Pedro de Atacama. Estaré hasta el lunes.

Empiezan mis problemas tecnológicos. He dejado el portatil en Santiago. Cuando me acostumbre al cafe internet, intentaré mandar varias entradas más completas. Con fotos, espero.
Es posible que tarde algunos dias en publicar comentarios.

De momento, todo bien.

miércoles, 28 de octubre de 2009

OLD FRIENDS

Vengo a Santiago cargado de teléfonos. Selecciono primero a las personas que conozco personalmente. Se trata de amigos de la carrera que hace quince o veinte años que no veo y que han encontrado su lugar en el mundo…al otro lado del mundo. En una de las guías que he leído, decían que Chile es muy propicio para que la gente se venga inicialmente de turismo y decida que es un buen lugar para vivir.

El primero está de viaje y no logro contactar con él hasta pasados unos días. El segundo recibe la llamada alucinado. Está preparándose para acudir a una primera comunión.

Finalmente he logrado contactar con los dos. En las correspondientes cenas nos ponemos al día de nuestras historias durante todos estos años. En la época de la Universidad todos llevábamos unas vidas parecidas, pero con el tiempo ¡como van agrandándose las diferencias!.

Los dos han montado su vida en Chile y yo diría que son ya más chilenos que españoles. Este no es un blog de cotilleos, pero si quiero dejar aquí constancia de la calidez de su recibimiento y de la ayuda que me han prestado para resolver los problemas prácticos de mi viaje (recomendaciones, alojamiento, transportes,…). Nos veremos en las próximas semanas cuando regrese a Santiago entre excursión y excursión.

Muchas gracias compañeros.

martes, 27 de octubre de 2009

DOMINGO EN EL PARQUE


El domingo, en cambio, amanece con un sol esplendido. La lluvia del día anterior y el cielo absolutamente despejado, permiten una vista espectacular. Un semicírculo de montañas con picos nevados rodea literalmente la ciudad. Es una imagen similar a la de Granada con Sierra Nevada al fondo o como Ribadesella con los Picos de Europa, sólo que a lo bestia. Parece algo irreal, un montaje de photoshop no muy conseguido. Como si un pintor hubiese realizado un gran telón de teatro para un musical de “Sonrisas y lagrimas”. (La foto es de Google; en esta época no hay tanta nieve).

Lo más alucinante es que los días anteriores la presencia de las montañas estaba totalmente diluida por las nubes, pero sobre todo por la contaminación (el “smog”). Santiago tiene un sombrero de polución casi permanente, ya que el semicírculo de montañas impide que el viento circule y limpie el ambiente.

Santiago es una ciudad muy extensa, con muchas casas bajas, parece que por los terremotos. La zona por la que yo me muevo es pequeña. Incluye el centro histórico y la zona residencial de Providencia. Es una franja alrededor del río Mapocho, llena de parques y jardines, por lo que no se tiene esa sensación de aire sucio.

El río Mapocho no es el Sena o el Tamesis, placidos y señoriales. Es un río bronco y color chocolate, como si fuese de los Pirineos. El nombre resulta simpático y evocador, como de una película de vaqueros.

Por la mañana voy al Palacio de la Moneda y por lo pelos me pierdo un cambio de guardia que parece que es muy ceremonioso. Ya volveré. Es una pena que ya no se pueda visitar, según un carabinero por las protestas políticas que se organizaban. En la Plaza de Armas el ambiente es impresionante; a reventar de gente. Me llaman la atención los caballitos de pega que tienen los fotógrafos para subir a los niños y que me recuerdan fotos de mi infancia. Hay un círculo enorme y en su interior varias parejas bailan la “cueca” con un pañolito en la mano.

El resto de la tarde la paso en el parque, lleno de niños y familias, en un día precioso en que parece que todo el mundo es feliz y el mundo está bien hecho.

lunes, 26 de octubre de 2009

CERRO DE SANTA LUCIA




Los dos primeros días en Santiago el tiempo ha estado triste, nublado y algo lluvioso. No era la primavera que yo esperaba. La ciudad, en cambio, tiene un ritmo tranquilo, que recuerda en algo a Lisboa. Hay un cierto paralelismo entre Portugal y Chile, no sólo por tener una población parecida y ser países alargados, mucho más Chile, claro. Esa desconfianza hacia el gigante vecino de la derecha (España, Argentina), que les ha llevado a aislarse y…a caer en las garras de los ingleses.

La ciudad, como digo, es perfecta para pasear. La gente es amable y educada. Resulta muy fácil orientarse. Conviven varias ciudades. Un centro histórico colonial con calles que reflejan el fuerte catolicismo de la época española y sus potentes órdenes religiosas (calle Compañía, Sto. Domingo, Agustinas,..), con otras más entrañables, como Monjitas.

La segunda se ve más en las avenidas y alamedas, con restos de esa civilidad republicana del siglo XIX de Clubs, Museos y Universidades, de Fomento e Instrucción Pública. La tercera es una ciudad joven y moderna, de “chill out”, con toques de indigenismo, que se cuela en rincones muy agradables. La cuarta es la ciudad norteamericana con torres modernas de cristal que aparecen en medio de edificios históricos, no sin cierta hostilidad.

Pero la primera sorpresa es el cerro de Santa Lucía, que es el cerro donde Pedro de Valdivia fundo la ciudad en 1540. Hoy es un parque romántico con una fachada monumental que recuerda en algo a la Fontana de Trevi. Un cartel anima a que se pida un deseo y se tire una moneda, con poco éxito cuando uno mira el vaso de la fuente. Según se asciende hay terracitas, una ermita, un castillito y muy buenas vistas. Según el guarda, allí van los pololos y pololas a pololear, pero ellos vigilan que no vayan más allá.

Cuando bajo, me encuentro que están preparando un mitin de Piñera, el candidato de la derecha. Es mi primer encuentro con uno de los Chiles. Disfruto divertido de los preparativos en que una persona con micrófono va organizando el acto como si fuese un plató de televisión.

Al salir unos estudiantes me piden una contribución a cambio de un poema. Se dan cuenta que soy español y me felicitan por el juez Garzón. Los dos Chiles a menos de doscientos metros.

domingo, 25 de octubre de 2009

DONDE HAY CAVA, BEBEN CAVA


Iba al aeropuerto pensando la paliza de viaje que me esperaba. Un vuelo de más de 13 horas, de los más largos que se hacen actualmente sin escalas. Estaba tan agotado de las últimas semanas, que estaba seguro que iba a dormir.



Primera sorpresa positiva y buen presagio para el viaje. Al facturar con mi billete turista, me dicen que me pasan a “Business”. Por lo visto el avión iba hasta las cachas, pero ¿por qué a mi? Pienso que por la tarjeta Iberia Plus (la normalita, ni platino ni leches), aunque mi compañero de vuelo me dijo que era más simple, que era por la inicial del apellido.

Otro de los lemas de este viaje es “Donde hay limones, limonada”. Antonio Machado lo decía de una manera más poética sobre los campesinos de Castilla que “donde hay vino, beben vino, y donde no hay vino, agua fresca”. Así que a mi me recibieron las azafatas con cava, pues cava, cenita buena, pues cenita, y camita cómoda, pues a por ella.

Mi compañero de viaje, Felipe, era un empresario de mi edad, chileno pero afincado en España, bastante acostumbrado a los aviones. Me ayudo a aprovechar las ventajas (la silla que se convierte en cama), la pantalla individual para ver películas, minicata de vinos (aunque el sumiller de Iberia se empeñaba en recomendar un vino de Yecla, bastante flojito). Primer compañero del viaje. El me contó que hizo algo parecido por Europa hace unos diez años. Quedamos que cuando volviese a Madrid, nos tomasemos unas cañas y le contase que le había parecido su país. Su primer consejo que me pesase, para comparar al final. El perdió diez kilos. Ojalá.

Ya a las ocho de la mañana chilena (mediodía en España), nos acercamos a Santiago cruzando Los Andes. Están tan cerca que, cuando los sobrevolamos, ya estabamos con los cinturones puestos para el aterrizaje. Mi cámara de fotos se queda en el compartimento de arriba. Primer fallo. He bajado unas fotos de Google para que os hagáis una idea.

Bien cenado, bien dormido y bien desayunado. Me voy al hotel NH y…pedazo de habitación, con salita separada del dormitorio. Por el momento, de mochilero, poco. Ya habrá tiempo que bajar el listón, ahora a desacelerarme, a ponerme las botas y a la calle.

sábado, 24 de octubre de 2009

UN AÑO SIN INVIERNO (la de verdad)


Este es ya si el comienzo del blog. (No sé si sabré eliminar las pruebas anteriores).

La mayoría de los que vais a seguirlo conocéis de sobra como surgió la idea de tomarme un semestre sabático y hacer un gran viaje solo. De hecho, a algunos llevo más de 5 años dándoles la murga. En público desde 2005, pero no podía ser antes de abril 2008 por varias razones, una de las principales las económicas. Desde 2008 he ido retrasando la fecha varias veces. Al final solo yo confiaba en que lo haría y yo estaba seguro de que lo haría.

Una vez me preguntaron que por qué no lo dejaba, teniendo en cuenta la fuerte crisis económica que venía y yo contesté muy rápido: “La flecha ya está en el arco”. No sé de donde me salió la frase, seguramente de algo que había leído, pero reflejaba muy bien la situación. Había peleado tanto, me había preparado tanto, retrasando cosas hasta mi futuro regreso, que ya no tenía vuelta atrás. Lo iba a hacer y lo haría. Mi corazón me dice que tengo que hacerlo; como diría Sanchez-Dragó esta decisión es el camino del corazón, no de la cabeza.

La mayoría piensa que voy a venir totalmente cambiado, yo creo que no. Si creo que volveré mejor. Aunque yo soy un urbanita puro, este viaje va ser más de campo. Los paisajes, por ejemplo en Chile, son espectaculares. Pero yo no voy a ver paisajes; yo voy a conocer gente, lejos de mi mundo y de mis referencias. Va a ser más Labordeta, que Jesús Calleja. Ni sé cómo se pone un crampón, ni pienso ponerme ninguno.

El lema del viaje UN AÑO SIN INVIERNO se me ocurrió una de esas noches en que el “cague” ante lo que se me venía no me dejaba dormir. Creo que refleja bien no sólo los itinerarios previstos y que pasaré la Navidad en bañador, sino que refleja lo que busco. No quiero experiencias extremas, quiero hacer un viaje tranquilo que me permita adaptar mi “respiración” a la “respiración” del mundo, menos estresada y menos preocupada por tonterías. Pura crisis de los cuarenta, pero sin tener que comprarme una moto.

En una de las cenas de despedida, Antonio me dijo que si terminó en Estados Unidos, lo coherente con el lema sería Hawai. No sé si me llegará el presupuesto, pero no estaría mal.
(Estoy ya en Santiago y todo va muy bien, más que bien, pero os lo contaré en los próximos días).

sábado, 10 de octubre de 2009

UN AÑO SIN INVIERNO

Estiy en casa de Manolo haciendo pruebas.


viernes, 11 de septiembre de 2009

BIENVENIDOS

Queda inaugurado este blog.