domingo, 27 de diciembre de 2009

LOS CUERNOS DEL PAINE


Para empezar, aprovecho para comunicar que me han robado el teléfono móvil. Así que las felicitaciones para el próximo año las recibirá algún indeseable de la zona. Una pena, porque me estaba resultando de mucha utilidad para comunicarme en circunstancias urgentes. Con el móvil se han llevado mis gafas (llevaba puestas las de sol), aunque gracias a Dios, tengo unas de repuesto. Bueno primer incidente. El abuelo de un amigo chileno decía una frase que me parece genial, y que refleja muy bien el toque inglés que tienen los chilenos: “Viajar es una serie continua de desagrados que luego se recuerdan con mucho agrado”. Pues eso.

El macizo Torre del Paine es un grupo de montañas con mucha personalidad, que es un auténtico paraíso para el trekking. El pueblo base para acceder a él es Puerto Natales, aunque hay, aparte de los refugios, algunos hotelitos muy chulos, pero muy caros. Como desde Puerto Natales se tardan dos horas en llegar al Parque, la ventaja de los hotelitos es que ganas mucho tiempo y puedes ver los amaneceres y atardeceres. Veo que todo el mundo es un experto en las rutas: la doble uve son unos 3-4días y el circuito completo unos diez días. La gente tiene planificados el equipo, los tramos y reservas hechas en los refugios. Mi falta de experiencia me desanima. Finalmente, decido no hacer ninguno de los circuitos, lo cual tiene un coste. Para ver las Torres del Paine, propiamente dichas, que son tres montañas impresionantes anaranjadas que suelen salir en las fotos, hay que hacer al menos ocho horas, lo que implica hacer noche en un refugio.
Lo sustituyo por excursiones. Una por mi cuenta en que hago una ruta pequeña, con el primer premio, la visión de los Cuernos del Paine totalmente despejadas de nubes. Son los de la foto y son famosos, porque tienen dos colores, una parte baja anaranjada y una corona más oscura. Las montañas son difíciles de ver sin nubes porque las atrapan literalmente. Otra en grupo que llaman Full Paine, y que permite ver los principales puntos del parque fuera de los circuitos interiores. Especialmente un salto de agua impresionante y el glaciar Grey que deja unos iceberg preciosos, de color celeste (purísima, dirían los toreros) que van a parar al final de un lago. La tercera excursión es en barco para llegar a los glaciares San Rafel y Balmaseda, quizás la mejor de todas. Es un gustazo ponerse en la proa de un cutter pequeño y sentir las olas y el viento mientras se abre camino por unos fiordos impresionantes.

Mi idea inicial era seguir desde Puerto Natales a Calafate y al Perito Moreno, pero me entero que tengo tiempo de coger el Navimag en sentido inverso (de Puerto Natales a Puerto Montt) y llegar a Santiago el fin de semana para despedirme de mis amigos. Este es el viaje que decidí no hacer en Puerto Montt, en un día de crisis, cansado y empapado después de un día de lluvia. Uno de los motivos que me llevan a cogerlo es que todos los que me cruzo, y tienen tiempo, lo van a hacer. Como una catalana que me encontré en Isla de Pascua (venía de Tahití e iba camino de Chile, bonita combinación) u otra americana en Torre del Paine. No siempre el cartero llama dos veces, pero esta si lo hizo; el Calafate podía esperar, ya iré desde Argentina. Así que a las seis de la tarde contrato el pasaje y a las nueve me embarco.

Dos escenas curiosas en Puerto Natales. Una de las excursiones coincide con las elecciones. Nuestro guía hace tiempo hasta que se constituya la mesa antes de ir a votar y para ello sigue las noticias de la radio. Si va votar de los primeros y la mesa no está constituida, le dejan de vocal todo el día. “Y a ustedes quien les lleva”, me dice.
La otra es una de las cenas más raras de mi vida. Me apetecía pedir la famosa centolla magallánica. Primero me dicen que no tienen, pero titubean y me dicen que me van a conseguir una fuera. Al rato veo venir de la calle a un camarero con mi centolla. De postre pido un helado de lúcuma y la misma historia, no tienen pero salen a por él. Toda mi cena vino de fuera.

Hotel Rochester. Buenos Aires. 27 diciembre 2009.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!


¡Feliz Navidad a todos!
No pido, como el ángel que se apareció a los pastores, paz y prosperidad a los hombres de buena voluntad, porque seguro que alguno de mis lectores se me quedaba fuera, que hay mucho cabro por ahí. Que el Viejo Pascuero os traiga muchos regalos y que se cumplan vuestros deseos. Sí, ese también. Bebed más, vivid más y a ver si en el Nuevo Año alguien se anima a acompañarme en alguna etapa., que este viaje no estaba pensado para hacerlo totalmente sólo. .

Voy a pasar estos días en Buenos Aires. La foto es un poste con distancias a diferentes capitales del mundo, que está en Punta Arenas. Debo estar como a unos 10.000 kilómetros de Málaga y Madrid, pero me siento mucho más cerca. Me han contado que en Europa, y en España un poco menos, ha hecho una ola de frío impresionante. Ayer hacía mucho calor en Mendoza (35º), pero hoy en Buenos Aires parece que va a estar todo el día lloviendo.

Van a ser unas Navidades diferentes, por varias razones. Una es que no voy a comer en familia, por primera vez en mi vida. Espero que al menos por Skype podamos vernos las caras. He quedado para cenar con un grupo de brasileños que conocí en Santiago. Yo llevaré un par de botellas de buen vino Malbec de Mendoza. Brindaré por los seguidores del blog.

Un fuerte abrazo.

martes, 22 de diciembre de 2009

INDIOS ONA II


Me había dejado la foto mejor. ¡Qué gesto!

LOS INDIOS ONA











Yo estoy ahora en Mendoza (Argentina), tierra de vinos, camino de Buenos Aires, pero voy a seguir unos días con crónicas chilenas.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. No siempre es así, pero es verdad que hay imágenes con una fuerza especial, que uno ve una vez y captan inmediatamente el interés y ya no puede olvidarlas nunca.
En varios sitios (tiendas, restaurantes,…) hay fotos antiguas de los indios ona (selk´nam), con sus pieles, en sus campamentos, …Pero la serie de fotos en que aparecen pintados para alguno de sus rituales son casi imanes para la mirada. Parecen irreales, infantiles y modernas. Uno se imagina a Almodóvar, a Ouka Lele y a otros de la movida, disfrazados así para una de sus fiestas, pero no unos indios aparentemente primitivos. Darwin, cuando pasó por aquí, les dedica unos comentarios muy duros, que no parecían hombres, sino bestias. Esas fotos corresponden a la ceremonia Hain del paso de los hombres de niño a adulto. ¿Qué tipo de cultura imaginó esas pinturas sobre el cuerpo? ¿Cómo aguantaban el frío, descalzos y con cuatro pieles? ¿Cómo cruzaban los canales en canoas construidas con cortezas de árbol? Por lo visto, llevaban siempre una pequeña hoguera dentro de la canoa.

En realidad, había 4 grupos étnicos. Dos eran canoeros y vivían en los canales. Los ona (selk´nam) en la parte sur de la isla de Tierra de Fuego. Los alakalufes (kawéskar) en los canales del continente, que constituyen gran parte de la Patagonia chilena. Dicen que los últimos descendientes de alakalufes viven en Puerto Eden, que es la única parada del Navimag.

Las otras dos razas eran más terrestres. Los yamanes (yagan) vivían al norte de la isla de Tierra de Fuego. Según un estudioso, su lenguaje tenía más de 32.000 palabras y se basaba en metáforas. Para referirse a la vejez utilizaban el mismo término que para los mejillones secos. Los tehuelches (aónikenk) vivían en la parte terrestre del continente. Estos son los gigantes que por sus pies grandes (“patagon” en portugués) o por recordar al Gigante Patagón, personaje de una novela de la época, dieron nombre a la zona.

La colonización española, los cuatro barcos que pasaban, no les afectó. Fue mucho después, a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando empezaron a competir con el hombre blanco. Pasaron de cazar guanacos a cazar ovejas, que tenían más carne, más lana y eran más fáciles de capturar. El problema es que las ovejas tenían dueño. También se ambicionaban sus tierras. Así que algunos de los nuevos potentados pagaban por cada indio muerto y como prueba traían sus orejas u otras partes. El de la foto es Julius Popper, en plena cacería. Descubrió oro y fue uno de los más sanguinarios.

Los sacerdotes católicos fueron de los más activos en protegerlos y evangelizarlos. Trataron de agruparlos, pero eso, por el contagio de enfermedades nuevas para ellos, aceleró su desaparición. Ya prácticamente no quedan indios puros de ninguna de estas etnias.

La orden religiosa más activa fue la de los salesianos. Por lo visto, en un viaje a Latinoamérica a mediados del siglo XIX, San Juan Bosco tuvo una visión de una gran ciudad en la Patagonia rica y pujante con grandes industrias. Yo creo que también les animó que eran sacerdotes italianos de los Alpes muy aficionados al montañismo. En el museo salesiano se puede ver el equipo de escalada del Padre Agostini, que parece hecho por un herrero. Este fue uno de los grandes protectores y estudiosos de estos indios.
Hotel Necochea. Mendoza. 22 diciembre 2009.

domingo, 20 de diciembre de 2009

PUERTO HAMBRE

Voy con un poco de retraso en el blog, así que voy a intentar recuperarlo en los próximos días. La historia del Navimag irá más adelante, así mantenemos la intriga. Sí, Manolo, es mixto.

Punta Arenas es la ciudad más al sur del continente americano. Ushuaia y Puerto Williams están en la isla de Tierra de Fuego o en islas alrededor de esta. Es una ciudad grande y su puerto está en el Estrecho de Magallanes. La ciudad fue muy rica en el pasado, no sólo por el aprovisionamiento de buques, sino por el “oro blanco”, las ovejas que trajeron los ingleses y que llenaron toda la Patagonia, aunque también hubo una pequeña fiebre del oro, el de toda la vida, en la Isla de Fuego.
Las familias ricas de la zona eran los Nogueira (portugués), Menéndez (asturiano) y Braun (judio ruso), que inicialmente vinieron a comerciar y a cazar lobos marinos y ballenas. Sus descendientes se casaron entre sí, con lo que controlaban una sola sociedad, que tenía más de un millón de hectáreas en concesión y más de dos millones de ovejas. José Menéndez era conocido como el “Rey de la Patagonia”. Esta zona está más vinculada al lado argentino, que al Chile central. Todo se derrumbó con la apertura del Canal de Panamá (1920) y la invención de las fibras sintéticas.

El resultado de ese pasado de esplendor es la que posiblemente es la Plaza de Armas más bella de todo Chile, con palacios impresionantes de las grandes familias de la época. La ciudad tiene algo que gusta. Un cierto toque a siglo XIX ordenado y unas amplias avenidas con cipreses podados. Una luz muy bonita, al menos los días que yo estuve, pero también impresionó a Antoine de Saint Exupery, el de El Principito, que trabajó de correo aéreo por esta zona. Yo pillé unos días soleados, y era lo que en España llamaríamos sol de invierno, aunque era verano. Oscurecía a las diez y media y amanecía, dicen, a las cinco. Viento, todo el del mundo.

Los españoles intentaron fundar una ciudad en el Estrecho, para evitar que los ingleses y holandeses pasasen, pero les resultó imposible. Una expedición salió de España con 1.000 hombres hacía 1580 al mando de Pedro Sarmiento de Gamboa. Al estrecho llegaron 300 y fundó una ciudad, la Ciudad del Rey Felipe. Volvió a España por refuerzos, pero le secuestraron dos veces (piratas ingleses y en Francia) y murió, cuando ya era tarde, pidiendo ayuda. Después de varios inviernos, los ingleses sólo encontraron tres o cuatro supervivientes enloquecidos y restos de motines y ajusticiamientos. Llamaron al sitio Puerto Hambre. España no volvió a intentarlo y dio la empresa por imposible. Cuando uno ve la calma del mar en el Estrecho y el paisaje boscoso de esa zona, le cuesta imaginar la tragedia que allí sucedió. Claro que cómo será el invierno. El problema de las aguas son las fuertes corrientes entre los dos océanos y atravesarlo a vela era toda una proeza. Cuando Magallanes llegó al otro lado todo le pareció “pacífico”.

Muy cerca de Puerto Hambre está el Fuerte Bulnes que la nueva República de Chile estableció en hacia 1840 para tomar posesión de la zona cuando vieron que ingleses (Darwin y su Beagle, entre otros) y franceses empezaban a husmear por allí. Hoy es un fortín (reconstruido) como los Comansi de nuestra infancia.

En Punta Arenas el destino me lleva a un hotelito encantador, Ilaia, que está recién inaugurado y que es minimalista; “nature & yoga hotel” es su lema. No hay tele, ni radio, ni café. Digo el destino porque yo siempre busco hostal y me llamó la atención que las cinco críticas de tripadvisor le diesen la máxima puntuación. Temo que no haya habitación y resulto ser el único cliente de las 7 habitaciones, aunque nada que ver con El Resplandor. Un descanso para el cuerpo y…para el alma. Que tengan mucha suerte, se la merecen.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 20 diciembre 2009.

lunes, 14 de diciembre de 2009

NAVIMAG


Esta noche me embarco en el ferry Navimag que hace la travesía desde Puerto Natales a Puerto Montt. Llegaré el viernes por la mañana. Hasta entonces no tendré internet.

Voy en un camarote con 3 personas más que no conozco, espero que tenga suerte.

Hasta el viernes.

Hostal OASIS. Puerto Natales. 14 diciembre 2009.

jueves, 10 de diciembre de 2009

LOS RAPA NUI


La Isla de Pascua, en la lengua de los nativos, se llama Te Pito (“el ombligo del mundo”). Pero suelen utilizar la denominación “Rapa Nui” que significa “Tierra Grande”; por lo visto en la Polinesia hay otra isla que se llama Rapa Hiti (o algo así) que significa “Tierra Pequeña”. Ellos se denominan a si mismos rapa nuis y están muy orgullosos de serlo. Voy a contar algo más sobre su historia.

Me quedé en la época de Felipe II, cuando con las guerras internas desaparece toda la cultura de los moais. Pasan de líderes heredados en los clanes a elección por competición. Es la famosa prueba del hombre pájaro, que sale en la película. Cada clan elegía un campeón que bajaba el acantilado, cogía el primer huevo del charrán,…. El clan ganador designaba al nuevo jefe. Esa ceremonia llegó hasta que llegaron los europeos por lo que, aunque dejo de celebrarse, existían relatos orales.

Con los europeos y americanos les fue muy mal. De los 9.000 habitantes que tenía la isla, quedaron unos 111 en el momento peor, consecuencia de enfermedades e, incluso, los peruanos, ya independizados, pasaron por allí a llevarse esclavos.

Bajo soberanía de Chile, la isla llegó a ser una concesión de una familia rica de Valparaíso. Luego hasta los años sesenta del siglo XX (es decir ayer) la isla era una concesión de una compañía británica que llenó la isla de ovejas y recluyó a los habitantes en una especie de campo de concentración en lo que hoy es la única ciudad. Su preocupación por su bienestar era, como podéis imaginar, mínima. De ahí los 111. Cuando vence la concesión, Chile va a preocuparse de extender su soberanía (funcionarios, ejercito, mejoras sociales,…). En esa época iba un barco al año. Hace nada un vuelo a la semana y ahora 4 vuelos semanales. Como anécdota, la pista de aterrizaje es más larga que la del aeropuerto de Santiago; la ha ampliado la NASA por si en alguna emergencia necesita utilizarla el Challenger.

Ahora mismo su situación ha mejorado muchísimo. Con el turismo tienen un chollo. Cada 4-5 días se renueva la hornada de turistas y el destino es caro. En la isla uno ve dos tipos de personas. Los rapa nuis, con rasgos muy característicos (fuertes y orgullosos los jóvenes; gordos como toneles los mayores, simplificando claro) y otros seres colorados, con cámaras de fotos y despistados hasta que se van y viene otros. No se mezclan, bueno si, hay turistas enrollados que lo consideran un sitio “cool” y se quedan más tiempo, y rapa nuis jóvenes más enrollados, surferos y tal, que si se relacionan, pero son una minoría.

Los chilenos no tienen buen concepto de los rapa nuis; los consideran unos vagos y unos nacionalistas “aprovechateguis”. Los rapa nuis, que ahora tienen la sartén por el mango, desconfían de los occidentales y, si vemos su historia, se entiende. Según la guía turística, que es rapa nui, en el fondo, son muy tímidos.

Mi opinión. Son amables de verdad, seguramente menos que otros pueblos polinésicos; aquí también te reciben con collar de flores y en cuanto ven a un turista despistado se vuelcan en ayudarlo. Ahora la vida es fácil y no tienen que trabajar mucho. Es un pueblo orgulloso de sus tradiciones y ahora pueden permitírselo.

La foto que adjunto es del volcán Rano Kau, que es un cráter redondo con pequeñas lagunas de agua y está cerca del lugar de las ceremonias del hombre pájaro. El sitio es espectacular. Sale mejor en algunas fotos de Google porque es un círculo perfecto. Bueno, pues, en la época dura, cuando había sequía en verano, aquí venían los rapa nui a lavar la ropa.
Hotel Ilia. Punta Arenas. 10 diciembre 2009.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOS MOAIS


La mayoría de los chilenos no han estado en Isla de Pascua. A ellos les sale muy caro, es más barato irse al Caribe o a Brasil. Los que han ido, me desaconsejan ir. “No es Tahiti”, me dicen; pronuncian Tahíti, con acento en la primera i. Con ello, quieren decirme que no me imagine la típica isla paradisíaca, llena de islas y palmeras. Aún así decido ir, la isla tiene una historia interesante y quiero verlo con mis propios ojos.

Por su posición geográfica es la isla más isla del mundo. Está a 3.800 kilómetros de Chile y a varios miles de cualquier otro sitio habitado. Es sólo una isla y tres islotes minúsculos.

¿Por qué es de Chile? Pues de chiripa. Después de la guerra del Pacífico (ya sabéis contra Perú y Bolivia), la marina de Chile se sentía fuerte y mandó un barco a tomar posesión. Ahora depende de la V Región, cuya capital está en Valparaiso. El barco que la abastece está en la bahía de ese puerto y tarda 7 días en llegar.

Las famosas estatuas se llaman “moais” y se colocaban sobre plataformas que llaman “ahu”. No está claro que representaban, pero parece que era un retrato de una persona importante, que se enterraba en esa zona. Cuando los europeos llegaron, todos los moais estaban tirados por el suelo. Parece que hacia 1.600 hubo una guerra entre dos clanes. Los “orejas pequeñas” se rebelaron contra los “orejas grandes” y derribaron sus moais. Ya no se volvieron a construir. Algunos dicen que se les acabó la madera para transportarlos, como consecuencia de las guerras. Los que están de pie se han restaurado posteriomente. La mayoría está en la cantera en que se hacían, en la ladera del Rano (volcán) Raraku. Allí se quedaron, sin que nunca llegarán a su ahu de destino y, algunos, incluso, a medio picar en la roca, como ocurre con el que iba a ser el más grande, con más de 20 metros de altura.

La visita turística empieza enseñándonos ahu con los moais tirados. Defraudan mucho porque sólo se ven montículos de piedras, con una o varias rocas grandes tiradas con la cabeza hacia abajo. De hecho la mayoría hace un par de fotos y el resto se dedica a fotografiar el paisaje, prados verdes y pequeños acantilados con agua color esmeralda. No sé cómo será Tahití, pero Isla de Pascua es bonita, con cierto aire de campiña inglesa. No sé si estará así de verde todo el año.

Como cambia la cosa cuando empiezas a ver los ahu restaurados. Como dominan el espacio, como atraen la mirada. El Rano Raraku, en que hay más de veinte, es impresionante. Son los de la típica foto y que corresponden a la última etapa: muy grandes, y casi todo cara y poco cuerpo. Pero los hay de muchos tipos, pequeños, con más detalles, con rasgos menos marcados. La piedra, por lo visto, se erosiona fácilmente. Algunos llevan una piedra roja encima, que llaman pukao y que viene de otra cantera con un color más rojizo. No se sabe que significaba, si era un sombrero o qué. Nuestra guía, de raza rapa nui, no tiene dudas, es la representación del pelo. En Nueva Zelanda, hay polinesios pelirrojos, y, por eso buscaban esa piedra rojiza.

Una turista hace la pregunta del millón. ¿Todos los moais son hombres?. No, hay algunos de mujeres, y luego nos llevará a uno. Las feministas respiran aliviadas. El moai femenino tiene algún relieve en los senos (la erosión) y algún detalle más, las manos por debajo de la barriga y el ombligo muy destacado. Según la guía, está en posición de parir; la generación de su madre, nos dice, daba a luz en la playa, de pie. Así, que el moai femenino no representa a una mujer importante de su época, sino como reproductora. Pues casi me parece más machista aún.

Pero el ahu más impresionante es uno de 14 moais, en la playa de Tangariki. La plataforma tiene sitio para uno, más pero está roto a unos metros. El lugar impresiona, tiene algo mágico, como de Stonehenge, el sitio de los druidas celtas en Inglaterra. Como cambia todo cuando los moais se levantan.
(Las dos fotos son mías. No estoy en Puerto Madero, que está en Buenos Aires).
Hotel Ilia. Punta Arenas. 9 diciembre 2009.
----- mbeire , ñ 8


sábado, 5 de diciembre de 2009

LA CHASCONA


En Puerto Montt, ciudad dura y portuaria, he tenido una pequeña crisis sobre los siguientes destinos, mientras me termino el libro, ya clásico, “En la Patagonia” de Bruce Chatwin, en una cafetería muy acogedora llamada Sherlock. Yo no soy Chatwin, que llega a una estancia y pide un sitio para dormir y se queda en el granero con los gauchos, o que cruza un río helado, se seca, hace un fuego y duerme al raso. Decido ir a cenar al Club Alemán en el que tomo un caldillo de congrio muy rico con música clásica de fondo. Esa noche decido que el viaje de 4 días en un carguero (Navimag) de Puerto Montt a Puerto Natales no lo voy a hacer en este viaje.

Vuelvo a casa; si puedo llamar casa a mi hotel de calle Monjitas y a las calles de ese barrio (Santa Lucía / Baquedano), que ya empiezan a serme familiares. En estos días ha llegado la primavera y las jacarandas, muy abundantes por esa zona, muestran sus flores moradas. El ambiente grisáceo de la polución, parece alegrarse con el sol y las flores, y la gente sale a la calle con sus chalas (chanclas) y poleras (camisetas).

En Santiago voy al cine, a algún documental y descanso unos días. Aprovecho para ver La Chascona, la principal casa de Neruda en Santiago. Inicialmente era su nido de amor donde se veía secretamente con Matilde Urrutia, mientras seguía casado con Delia del Carril. La chascona es una expresión chilena para referirse a las mujeres con el pelo revuelto y así bautizó la casa.

Delia era una mujer culta y elegante, de la alta sociedad argentina, pero en esa época tenía más de cincuenta años y Neruda estaba en la treintena. El libro “Los versos del capitán” que escribe movido por la pasión que vuelve con Matilde, se publican inicialmente con seudónimo para no hacer daño a Delia.

Posteriormente se separa y amplia la casa. Cuando murió Neruda, poco después del golpe de Pinochet, asaltaron la casa y Matilde, mujer de carácter, decidió que allí se velase el cadáver. Los ojos del mundo, a través de sus amigos diplomáticos (pocos chilenos se atrevieron a ir), vieron los destrozos y eso sirvió para protegerla en los sucesivo. Allí se encerró Matilde hasta su muerte en 1988.

La casa, restaurada, es alegre y llena de salones y muebles bar para recibir a los amigos. Ya no era un sitio secreto. El barrio, Bellavista, que era en su época un lugar apartado, ahora es la principal zona de marcha. Con la parte de atrás linda el zoológico; dicen que a Neruda la gustaba el olor de los animales, y las vistas son a la cordillera, en una época en que no había tanta contaminación. Así tenía la sensación de que vivía en una selva, aunque está a 15 minutos del centro.

¡Qué envidia dan estas casas llenas de detalles y de rincones para pequeños caprichos! El libro de las memorias de Neruda se llama “Confieso que he vivido”; creo que era Caballero Bonald, el que, parafraseando el de Neruda, llamó a las suyas “Confieso que he bebido”. En la Chascona sin duda se bebió también mucho.
Hotel Tiare Pacific. Isla de Pascua. 5 diciembre 2009.
(Nota: endorfinas para el alma es el título de un disco de Chambao; así que la poeta es La Mari de Pedregalejo).