viernes, 27 de noviembre de 2009

LAGO LLANQUIHUE



El Lago Llanquihue es uno de los lagos más grandes de Latinoamérica, unos 800 kilómetros cuadrados. La ciudad principal es Puerto Varas, que ha sido mi centro de operaciones estos días. Si en Chiloé, el mar parece un lago, por las numerosas islitas que hay. El Llanquihue es un lago que parece un mar; no se ve el final y las aguas rompen en las orillas con olas. Está dominado por el volcán Osorno. Eso dicen, porque, de los cinco días que he pasado por allí, nunca he podido verlo entero y la mayoría de los días ni siquiera la base.

Esta es la zona de los alemanes. A mediados del siglo XIX, gobernantes chilenos promovieron la repoblación con alemanes de estos terrenos recién arrebatados a los mapuches. Posteriormente, vinieron más alemanes después de la Segunda Guerra Mundial. Algunos para escapar de los destrozos de la guerra, otros simplemente para escapar de su pasado.

Se ve que es una zona mucho más rica. Parece otro país, por la gente (más rubios), las casas… y las tartas (kunchen, struddel,..). En Chiloé uno ve en las caras de los pescadores lo que cuesta salir adelante (¡Y luego dicen que el pescado es caro!). Aquí son explotaciones de vacas, con unos prados inmensos. Se ve la prosperidad, aunque luego, por la noche, cenando en el Club Alemán, uno puede oir sus quejas por los precios agrarios, los abusos de los distribuidores, los políticos…en todos lados cuecen habas.

Este es uno de los sitios turísticos que les gusta a los chilenos. No está tan desarrollado hacia los extranjeros como Bariloche. Aquí vienen los santiaguinos a pescar, a hacer senderismo o simplemente a descansar, pero yo creo que, en el fondo, les gusta porque se hacen la ilusión de que están en Europa.

La ciudad principal a orillas del lago es Puerto Varas, que tiene algunos buenos hoteles, muchas cabañas y residenciales, e incluso un casino. Ahí es donde he parado yo, en un residencial justo al lado de la iglesia, con lo que era difícil perderse. Pero siendo bonita, hay otro pueblito, más pequeño, que es una versión más reconcentrada de Alemania, Frutillar Bajo, es decir, la parte balneario, pegada al lago, de pueblo de Frutillar (Alto). Tarta de fresas en chileno sería torta de frutillas o sea que el nombre sería lugar de fresas. Aquí están construyendo un teatro junto al lago. Wagner austral: “El anillo de los araucanos”, “La carga de las amazonas”,…

El microbus me deja en la iglesia católica. En el jardín anterior hay un pasillo lleno de pequeños cestos con flores silvestres. Supongo que habrá una boda, pero lo que me encuentro es un velatorio. En Chile velan a los muertos en las iglesias. Lo había visto en capillas laterales de alguna catedral o iglesia grande, pero como esta es pequeña, el féretro está debajo del altar.

No puedo disfrutar mucho de la visita, porque el día empezó chispeando a ratos, pero ya es una lluvia persistente y con viento que me deja calado hasta que consigo un microbus de vuelta. Es el precio que hay que pagar para disfrutar de estos bosques y prados tan verdes y jugosos.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 27 de noviembre de 2009.

jueves, 26 de noviembre de 2009

CERRO CAMPANARIO


En San Carlos de Bariloche estoy solamente un día. Es domingo y empieza la aventura de encontrar internet. Doy vueltas por la ciudad y encuentro todo cerrado. Más tarde descubriré que, en cambio, en las dos calles principales está todo abierto. En Viña, el domingo pasado, era al revés, en la calle principal estaba todo cerrado. Un lío. Finalmente encuentro un café de la gasolinera que tiene wi-fi, pero no cámara.

En la mesa de al lado, unos jóvenes, como de bachillerato, mantienen una discusión extraña sobre el transexualismo y los derechos humanos. Por curiosidad les pregunto y me dicen que es un trabajo de filosofía. Hablan y hablan, divagando sin mucho sentido. No me queda claro si están a favor o en contra, pero si muy claro que son argentinos.

Fui el único integrante del Cruce de Lagos que no tenía hotel. El residencial que me recomendaron se llamaba Portofino y es propiedad de unos viejitos muy entrañables. Les pregunto si conocen Portofino y me dicen que no, que pusieron el nombre porque el marido era italiano. Tienen alguna foto y dicen que les pareció un lugar muy lindo, que debe ser como Acapulco, donde estuvieron hace muchos años. Les digo que nada que ver. Portofino es un pueblito, en la sierra del Rapallo, cerca de Génova, muy exclusivo con un puerto de yates y muy pocas casitas. Uno de los lugares más bonitos de Europa. Yo había estado hace ya muchos años. Aprovecho la conexión a internet para bajarle unas fotos a la señora, que luego le enviaré por correo a su nieta. Ellos ya están mayores para Internet y los ordenadores cuestan mucha plata, me dice.

La temporada de esquí terminó a principios de octubre y los turistas se dedican a hacer senderismo. Me recomiendan subir al Cerro Campanario, donde se tiene la mejor vista del lago y de sus islitas. Se sube en telesilla y efectivamente el paisaje es impresionante. ¡Qué belleza!, se le escapa a la gente cuando se asoma a los miradores. No creo que haya muchos lugares así en el mundo, posiblemente en Canadá, en Nueva Zelanda, pero no mucho más. Imaginaros la foto en continuo. Lamentablemente mi cámara está cargando la batería en el residencial.

Al día siguiente vuelvo a Puerto Varas, en un viaje de autobús de 7:30 de la mañana y llego a las tres de la tarde. Las aduanas en la vuelta son más pesadas y revisan maletas y mochilas. Los chilenos son muy estrictos con los productos vegetales y de alimentación que entran en el país y ponen fuertes multas si no los declaras.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 26 de noviembre de 2009.

lunes, 23 de noviembre de 2009

4 BUSES Y 3 BARCOS (TEXTO)

Se me ha escapado el texto que copio a continuación.

El sábado hice una de las excursiones estrella del viaje, el llamado Cruce de Lagos. La excursión supone cruzar los Andes, pasando de Puerto Varas (Chile) a San Carlos de Bariloche (Argentina), aprovechando la existencia de lagos en la zona. También puede hacerse a la inversa.

Primero se llega en autobús hasta el Puerto de Petrohué. Por el camino se para en los Saltos del Petrohué. El agua baja con fuerza del Volcán Osorno, haciendo rápidos y cascadas, pero lo más llamativo es el color, un color verde esmeralda, como consecuencia de los minerales que arrastra y el reflejo de la luz. Una especie de jacuzzi caribeño.
En Petrohué se toma un catamarán grande que hace la travesía por el Lago de Todos los Santos. A la espalda domina el Volcán Osorno que es el que se ve en la foto. Yo nunca lo he visto así. Hacia el otro lado, el volcán domina el Lago Llanquihue; pues bien, los 4 días que he pasado por Puerto Varas sólo he logrado tener una ligera idea de la base. El mejor día es el de la travesía en barco, se ven las primeras nieves, pero no el cono perfecto.

El catamarán nos deja en Peulla, con el tiempo justo para la comida. Sólo tiene dos hoteles y poco más. Enseguida está la aduana chilena. La frontera está unos 25 kilómetros más allá, pero Peulla es el único sitio con electricidad para los ordenadores. Se pasa la frontera argentina e igualmente, la aduana está pasados unos kilómetros en un pequeño puerto. Se toma un nuevo catamarán y se recorre el pequeño Lago Frias. Posteriormente, un nuevo autobús nos espera para hacer los 3 kilómetros hasta Puerto Blest. La guía nos recomienda hacerlo andando, aprovechando que hace un día estupendo; en el lado argentino ha estado lloviendo toda la mañana, cuando ellos cruzaban en sentido inverso. A propósito que buenas están las argentinas, guías turísticas o no.

En Puerto Blest se toma el último catamarán por el lago Nahuel Huapi. Sólo recorremos un pequeño brazo, porque el lago se extiende por arriba. A sus orillas está San Carlos de Bariloche. No obstante, el barco nos deja un poco antes en el principal puerto de la zona, Puerto Pañuelos, y luego seguimos en autobús dejando a la gente en sus hoteles. Bariloche se extiende a lo largo del lago con hoteles y casitas de madera, originales y bien terminadas.

La excursión la he hecho incorporado a un grupo de colombianos, que me acogen como a uno más. Disfrutan como niños con la nieve y las montañas nevadas. La verdad es que pasaron un poco de frío ¿Toda Europa es así?, me preguntan. Teresa dice que se le han quitado las ganas de ir al Nevado del Ruiz.

Los paisajes, que os voy a decir de los paisajes. Endorfinas para el alma.

4 BUSES Y 3 BARCOS




domingo, 22 de noviembre de 2009

EL TRAUCO

La isla de Chiloé es una de las zonas del país con más personalidad. Durante la colonización tuvo una fuerte presencia española, ya que se necesitaba una base de aprovisionamiento para los barcos que llegaban exhaustos después de cruzar el estrecho de Magallanes. Tiene muchas iglesias y los españoles llevaron vacas y colonos. Le llamaron Nueva Galicia. En cambio, en el continente, los españoles se quedaron mucho más arriba, en la desembocadura del río Bio Bio (a la altura de Concepción, si veis un mapa). Los indios araucanos (mapuches) eran muy peleones, los bosques muy difíciles de conquistar y no había nada de interés en esa zona que compensase el esfuerzo.

Efectivamente el paisaje y el clima recuerdan a Galicia. Todo muy verde y llueve muchísimo. Las costas hacia el este están llenas de islas, por lo que más que un mar, parece un lago. Hay mucha diferencia de altura entre el mar abierto y este más cerrado, por lo que las corrientes son muy fuertes, especialmente en el canal de Chacao, que se cruza en ferry para llegar a la isla. Estas corrientes y el agua fría hacen que el sitio sea ideal para la pesca y el cultivo del salmón y de mejillones. La marea tiene una diferencia de 7 metros y en el terreno eso puede ser unos 200-300 metros. Por eso las casas costeras están construidas como palafitos.

Mi amigo tiene una planta de choritos (mejillones) en la isla y va todas las semanas. Así que bajo con él esos días y luego me quedo por la zona. Esta semana, entre Tatiana, una cena con los de MAPFRE Chile y la bajada a Chiloé he estado muy acompañado, con cenas hasta las tantas y las copas posteriores, como en los viejos tiempos.

Los chilotas son muy parecidos a los gallegos, según me dice. Tienen varios personajes mitológicos, como podéis comprobar, todo muy celta. El Trauco es un ser deforme y mutilado que vive en los bosques; resulta muy peligroso porque hechiza a las doncellas y las deja embarazadas. La de discusiones y peleas que habrá evitado el “buen” Trauco. La Picoya es una sirena que anuncia buena pesca a los pescadores cuando se muestra de frente. El Caleuche es un barco de pesca fantasma que recoge a los que desaparecen o se van por tabaco.

No es una zona rica pero tiene una fuerte personalidad en arquitectura y tradiciones. Probé el curanto, que los mapuches hacían en un agujero en el suelo y calentaban con piedras calientes durante tres o más horas, echando carne, marisco y unas tortas de patata y grasa de cerdo (milcao y chapalele). Nuestro curanto lo hacen en olla y, sinceramente, no esta muy bueno. Asi me quedo, “curanto de espanto”.

Fue el último sitio de la América continental en la que estuvo izada la bandera española, hasta 1826. El año pasado una manifestación para que el gobierno construyese un puente, que sale muy caro, y el lema era “Chiloé Español”.

Tengo que ser sincero. No vi ningún Trauco, pero haberlos, haylos.
Residencial Portofino. San Carlos de Bariloche (Argentina). 21 de noviembre de 2009.

jueves, 19 de noviembre de 2009

LA SEBASTIANA



Valparaiso, que los chilenos llaman cariñosamente Valpo, está pegada a Viña, pero no tiene nada que ver.
Es un puerto, el puerto más grande de Chile y uno de los más importantes del Pacífico, desde la época española, después del Callao (Lima). Es una concha llena de colinas que hace que parezca como un gran anfiteatro fragmentado e irregular. Hay una zona baja, que llaman el plan, y que es donde está la zona comercial y financiera. Es una zona de relleno ganada al mar. Un portugués le llamaría la Baixa, como en Lisboa, en Oporto o en Bahía. Durante muchas décadas Valparaiso fue casi una sucursal de la City londinense.

Pero la ciudad de verdad son las casas que trepan por las colinas de manera que parece imposible. Los nombres de estas colinas, hay más de veinte, son sonoros y evocadores: Cerro Alegre, Cerro Concepción, Cerro Placeres,…Todo con cientos de escaleras, y ascensores y pequeños funiculares. Neruda dice que subiendo y bajando las escaleras de Valparaiso uno da la vuelta al mundo.

La primera tarde exploro hasta que oscurece y mi instinto me va aconsejando prudencia en las zonas con poca gente. Como todo gran puerto, exige su respeto. Al día siguiente quedé con uno de los contactos que traía de España y que no conocía personalmente. Tatiana vive en Viña, pero ha nacido en Valpo y se la conoce como la palma de la mano. Callejea con el coche y poco a poco me va descubriendo los mejores miradores.

La visita central es La Sebastiana una de las tres casas de Neruda que se visitan. Está en lo alto de un cerro, con vistas espectaculares y llena de detalles del niño coleccionista y disfrutón que el poeta llevaba dentro. Una casa para recibir a los amigos y beberse la vida y sus placeres. Una foto es la vista desde su cama; la otra es un detalle del salón con un caballito de un carrusel de feria.
Isla de Chiloé. 19 de noviembre de 2009.

CAP DUCAL


El fin de semana pasado estuve en Viña del Mar / Valparaíso. Son dos ciudades pegadas, pero no tienen nada que ver.

Viña del Mar, Viña como dicen los chilenos, es la ciudad turística más conocida de Chile. Era la zona de veraneo de la alta sociedad durante el sigo pasado y hasta hace décadas. Ahora, como suele ocurrir, se ha popularizado más y hay otras ciudades más exclusivas más al norte (Reñaca, Concón y, sobre todo Zapallar). Está cerca de Santiago y las comunicaciones son muy buenas. Sólo hora y media de autobús y bastante frecuencia de salidas, algo bastante raro para este viaje en que todo está lejísimos y en que, al no ser temporada de verano, hay que pelear los horarios.
La ciudad conserva algunas villas espectaculares, que se conservan como museos, como la Quinta Rioja, de un millonario de origen español de finales del siglo XIX y decorada como un palacio rococó. También la zona pegada al mar conserva casas antiguas, de todos los estilos del mundo (una casa alpina alemana, otra inglesa con tablones de madera cruzados,…una minieuropa de recreo), pero incluso las modernas están construidas con cierto buen gusto y sobre todo destacan la pasión de los villamarinos por las flores. En cualquier jardín, en cualquier terraza, uno descubre pequeños rincones de belleza.

También tiene buenas playas, llenas de gente joven y aprovecho para darme el segundo baño, después de Iquique. El agua es más tranquila, aunque está también bastante fría y la gente solo entra unos minutos a refrescarse. Para los chilenos este agua está caliente, la fría es la de las playas del sur. No seré yo quien la pruebe.

En Viña intenté quedar con dos españoles que conocí en Atacama y que están con una beca de investigación en la Universidad de Valparaiso, pero justo ese fin de semana ellos estaban fuera. Resulta difícil quedar a través de Internet. Además, el hostal tiene un solo ordenador y los dueños tienen tres hijos que se pelean entre ellos por ocuparlo. Como echa uno de menos la inmediatez del móvil. Quien lo iba a decir.

Mi gran descubrimiento en Viña es un restaurante impresionante, el Cap Ducal, que es como un barco y decido que será un buen lugar para la cena. Me encantan los restaurantes que se meten en el mar y ya he estado en alguno en Chile, pero este es especial. Es un sitio de lujo y los camareros me esconden un poco, al verme con mis botas de trekking y mis vaqueros. Al menos, me dan una mesa pegada a la cristalera. La cena es esplendida con una vista de todo el frente marino y un reflejo mágico, verde y caramelo, de la barra del bar que está al otro lado y que está hecha de botellas vacías. He intentado sacar varias fotos, pero no he conseguido captar ese reflejo.
Al día siguiente me paro a hacer una foto del Cap Ducal y, cuando estoy concentrado, una ola gigante me deja hecho unos zorros. Aquí las olas son así, una tras otra, tranquilas, y, de pronto una se destaca y sorprende al desprevenido. Me tocó a mí. Pues nada, a secarse el sol.

viernes, 13 de noviembre de 2009

CERRO DRAGON





He visto fotos impresionantes en Google de la duna que se casi se come Iquique, el Cerro Dragón, y no me resisto a colgarlas. Según los lugareños es muy estable y ha resisitido terremotos. Yo estaría asustado de vivir debajo.
Como resumen de mi viaje a Norte Grande voy a copiar varios textos de Pablo Neruda que acompañan a su explicación de por qué se hizo comunista en 1945, en su libro "Confieso que he vivido". Fue senador por esta zona, hasta que tuvo que exiliarse:
- "El país no había cambiado. Campos y aldeas dormidas, pobreza terrible de las regiones mineras y la gente elegante llenando su Country Club. Había que decidirse".
-"Entrar en aquellas planicies, enfrentarse a aquellos arenales, es entrar en la luna. Esa especie de planeta vacío guarda la gran riqueza de mi país, pero es preciso sacar de la tierra seca y de los montes de piedra, el abono blanco y el mineral colorado. En pocos sitios del mundo la vida es tan dura y al par tan desprovista de todo halago para vivirla. Cuesta indecibles sacrificos transportar agua, conservar una planta que dé la flor más humilde, criar un perro, un conejo, un cerdo".
Obviamente la cosa cambia para un turista que picotea los lugares más espectaculares y se salta kilómetros y kilómetros de nada. También la cosa ha cambiado para lo chilenos. Es una zona que produce gran riqueza. Según dicen, los sueldos de los mineros son muy buenos y tienen muchas ventajas; claro que hay que trabajar duro a esas temperaturas. Por otro lado, las ciudades se empeñan en plantar parcelas de cesped en los parques en una lucha titánica contra el desierto. Un poco absurdo, pero supongo que es el sueño inglés de los dirigentes.
Como la decoración recargada del Club Español, ¿sueño o pesadilla?
Hostal Villamar. Viña del Mar, 13 de noviembre de 2009.




miércoles, 11 de noviembre de 2009

HUMBERSTONE


Iquique está más recomendada en las guías. Es la capital de la primera región. Es más grande que Arica, tiene mejores playas, con surferos, y es un paraíso para el parapente. Está totalmente encajonada en las montañas y la bajada es espectacular. El año que viene el Dakar llega a Iquique; este año se quedó en Copiapó, al sur de donde yo estado. Supongo que el tramo no llegará a la ciudad porque podría ser muy peligroso.
Una de las montañas es una gran duna de arena, el Cerro Dragón, que parece que se va a comer la ciudad.

A diferencia de Arica, Iquique tiene más mal rollo. Es una ciudad de frontera con mucho tráfico comercial. La sensación es de más peligro y todos me aconsejan que no ande sólo por la noche. Por supuesto, los iquiqueños le echan la culpa a los peruanos y bolivianos, y a la cesantía (paro).

Una excursión muy interesante es a la antigua salitrera Humberstone, que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad en 2006. Antes del cobre, desde finales del siglo XIX, la riqueza de este desierto era el salitre, del que obtenían el famoso nitrato de Chile que se usaba como fertilizante. Se creó una enorme riqueza porque no tenía competencia, hasta que un científico alemán inventó el nitrato sintético y todo ese mundo desapareció. Algunas salitreras se abandonaron tal cual a principios del siglo XX y quedan como poblados fantasmas.
En el caso de Humberstone pudo seguir funcionando hasta 1960, porque la zona era más rica en salitre y usaba una tecnología más avanzada. En 1930 hicieron fuertes inversiones para mejorar la calidad de vida. Hoy se pueden ver los restos de la piscina (de chapa metálica), con trampolín de tres niveles, teatro (al que iban compañías españolas de zarzuela y en el que actúo Lucho Gatica), cancha de tenis, pista de basket con iluminación eléctrica. Según la guía, a todos los trabajadores se les compraba un terno (traje) y sombrero que era obligatorio en las cenas de celebración. Todo esto, como diría Kipling, tan pérdido está como la Atlántida.

Por último, voy a comentar la comida en el Club Español de la plaza principal de Iquique. Está decorado con cuadros del Quijote y una decoración muy recargada imitando la Alhambra. Se escuchaba música española (Ojos Verdes y algo de rumba antigua). En la carta ponía que, si alguien quería escuchar alguna canción española, podía pedirla. Así que, para actualizar un poco la cosa y en honor a mi prima Montse, se me ocurrió pedir el Arrebato, que sonó en las clásicas paredes del Club Español de Iquique.
En Iquique hay buen pescado y aprovecho para pedir algunos que no conozco (cojinova, acha, …). Comida del último día: mulato sudado y morena iquiqueña. El mulato es un pescado. El sudado es una preparación con salsa con tocino y vino blanco. La iquiqueña es una marca de cerveza.



Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 11 de noviembre de 2009.

martes, 10 de noviembre de 2009

EL NIÑO AYMARA


Cuando estaba en Santiago me desaconsejaban ir a Arica. Nadie había estado allí. "No tiene nada que ver", me decían.
A mi me parece un pueblo agradable, con algunas buenas playas. El hostal que he buscado por internet es acogedor y los dueños muy amables. El centro de Arica está bastante cuidado. Está al final de un valle muy fertil, el Valle de Azapa. En su tiempo alimentaba Potosí, la ciudad más grande de su época por las minas de plata. Los españoles lo abandonaron por la malaria, ya erradicada. Tiene olivos de regadio, lo que se hace raro comparado con los árboles que he visto hasta ahora. Un gobernador español del Perú logró traer tres olivos sevillanos y les puso guardía; uno lo robaron y acabó en Chile.
En el Museo de Azapa exponen las momias más antiguas que se han encontrado. Tienen 7.000 años de antiguedad y pertenecen a la cultura Chinchorro, llamada así por un tipo de pesca, parecido al copo malagueño. Los indígenas están protestando por su exhibición, porque lo consideran una falta de respeto a los muertos. Por ello, el rostro lo han cubierto con una máscara de barro. En el museo de San Pedro, directamente han tenido que quitar las momias del expositor y guardarlas en un depósito.
La principal excursión es al Lago Chungará, muy cerca de Bolivia y al pie de dos volcanes nevados. Un sitio espectacular. Es una zona de pequeños pueblo aymara. A la vuelta nos traemos a un niño aymara de unos diez años, Marcelo, que va a pasar unos días con su abuela. Es tímido y se siente cohibido por los extranjeros. Va con un chandal y como todos los niños se pone los cascos y se pone a jugar a una especie de gameboy. Le preguntamos si habla aymara y nos dice que no. El guía nos cuenta que los niños no quieren lo aymara, que lo sienten inferior. Luego van a la ciudad y se dan cuenta de que eso no es lo suyo; es entonces cuando vuelven a lo aymara.
¡Qué tengas suerte en la ciudad, Marcelo, pero nunca te avergüences de ser aymara!


viernes, 6 de noviembre de 2009

CALDILLO DE CONGRIO


He estados dos noches en Antofagasta. Ahora estoy en Arica.

Antofagasta es la ciudad más grande del Norte Grande. Toda esta zona, incluyendo Atacama, pertenecía a Bolivia y una parte pequeña al norte a Perú. Chile los conquistó en la llamada Guerra del Pacífico en 1880; el episodio más heroico de su historia. Perú perdió poco, pero Bolivia se quedó sin salida al mar y desde entonces no hace más que lamentarse. Casi toda la minería actual de Chile está en el territorio que conquistó. Por lo visto, Bolivia sigue manteniendo una marina de guerra con Capitanes de Navio, Almirante,… pero sólo le queda el Lago Titicaca.

Antofagasta vive de la mineria, como no, y es poco turística, salvo en verano. Al menos está pegada al mar y tiene un largo paseo marítimo. Se agradece respirar el aire húmedo y fresco y quitarse la sequedad del desierto.

Hay huelga de funcionarios por dos dias por lo que la oficina de turismo está cerrada. Con tanta huelga, ganará Piñera. En esta época no funciona el citytour, ni un catamarán que da paseos por la costa, así que dedico los dos días a descubrir la ciudad a mi bola. En algo recuerda a Málaga y es que descubres edificos y casas que demuestran un pasado de extraordinaria riqueza que se terminó hace tiempo. ¿A qué la casa de la foto recuerda a las del Paseo de Reding?

El otro descubrimiento son los pescados y mariscos. En el mercado hay un restaurante popular, Chico Jaime, que me permite ir probando las especialidades chilenas: erizos, albacora (pez espada), caldillo de congrio,…La pena es que la plancha la hacen un poco quemada de más, como los portugueses, y, las recetas con salsa tiene cilantro. Con todo, me he pegado un homenaje gastronómico.

martes, 3 de noviembre de 2009

CHUQUI


Chuqui es como llaman aquí cariñosamente a Chuquicamata, que es la gran mina de cobre de Chile y que está cerca de Calama. Como tenía vuelo a Antofagasta vía Calama, decido pasar a visitarla.
Alrededor de la mina hay como una ciudad con su escuela y su polideportivo. La mina es como un gran agujero que van vaciando y los restos (el ripio) son ya tan grandes que van a enterrar la antigua ciudad y la están desmantelando. Los camiones que trabajan en Chuqui son tan grandes que solo la rueda es como dos veces y media una persona.
La mina fue nacionalizada por Allende. Pinochet mantuvo la expropiación y renegoció la indemnización. Hoy supone una parte importante de los ingresos fiscales de Chile. En su tiempo, creo que fue propiedad de la familia Guggenheim.

Pues bien, me apunto a la visita en la oficina de turismo. Me subo a un taxi colectivo que nos lleva a la mina y cuando ya estamos arriba parece que los compañeros del metal han tomado las instalaciones y no dejan entrar al siguiente turno de mineros, ni por supuesto a las visitas guiadas. Todo muy tranquilo, sin ruedas quemadas, ni cargas de carabineros. Ya nos lo podían haber dicho antes de hacer los 16 kilómetros.

En el taxi colectivo iba una pareja de holandeses que viene en bicicleta desde Perú y Bolivia. Me cuentan que en el desierto de Atacama pincharon y las pasaron canutas. Les salvó un camión de helados. También me dicen que en Calama no hay nada que hacer. Ellos llevan esperando desde el viernes para ver la mina porque él es geotécnico o algo así y tenía mucho interés.

Efectivamente en Calama no hay nada que hacer. Gracias a dios, vuelo a Antofagasta por la noche. Es una ciudad dormitorio de la mina. Se producen dos conversaciones graciosas con dos taxistas. En la primera, le pregunto: "¿Todo Calama vive de Chuquicamata, no?". Se queda unos segundos pensando y me contesta: "En realidad, todo Chile vive de Chuqui".
En la segunda, el taxista me dice que es una pena que no me quede por la noche porque es una ciudad "harto bohemia". Si pensáis que es una ciudad de mineros, podeis imaginar qué significa un ambiente nocturno bohemio.

lunes, 2 de noviembre de 2009

DIA DE TODOS LOS SANTOS



Lo que aparece en la foto es lo que aquí llaman “animitas” que son un homenaje a los muertos por accidente de tráfico y que se ven al borde de las carreteras. Ayer fue Día de Todos los Santos en San Pedro. El sábado por la noche hubo una bonita misa en la iglesia, con muchos cánticos. A Ana, Manolo y Eli les hubiese gustado el cura comentando el evangelio, mientras se paseaba por el pasillo central y preguntaba a los fieles sobre la santidad. Después hubo una pequeña procesión con velas hasta el cementerio, rezando el rosario. Unas veinte personas, la mayoría indios.

Yo me acordé de mi padre, que, como muchos sabéis, murió el pasado mes de abril. Él nunca entendió este viaje, pero tampoco intentó convencerme de nada. Seguro que hubiese cogido su viejo atlas escolar, de los años cuarenta, y hubiese seguido la ruta a través de él. Fue un buen padre y un buen hombre. El domingo me acerqué al cementerio, compre unas flores de papel y las puse en una cruz sin nombre.

Pero en San Pedro la ceremonia de difuntos era una celebración minoritaria, de los indígenas que tienen a sus familiares en el cementerio. El sábado por la noche el ambiente era alegre por las calles, con los niños pidiendo dulces y disfrazados de Halloween con disfraces toscos. Los trajes de bruja eran simples bolsas de basura negra. Los jóvenes, la mayoría del pueblo, estaban preparando una fiesta no autorizada en el Valle de la Luna, una auténtica “rave”. No se sabía si los carabineros la reventarían porque se trata de un lugar protegido. Todo el pueblo estaba en el secreto. Yo no fui porque ninguno de mis nuevos compañeros iba a ir y al día siguiente temprano había excursión. Como volvería del desierto por la noche…

El domingo por la mañana, al volver, las calles estaban casi vacías, de resaca. Día de Difuntos.

(He añadido un enlace a las “Coplas a la muerte de mi padre” de Jorge Manrique en la versión de Paco Ibañez. Estremece pensar que esas palabras fueron escritas hace más de quinientos años).

http://www.youtube.com/watch?v=C4cP7lq2mhQ&feature=PlayList&p=EB7F95174F9A7F8B&playnext=1&playnext_from=PL&index=4