
Iquique está más recomendada en las guías. Es la capital de la primera región. Es más grande que Arica, tiene mejores playas, con surferos, y es un paraíso para el parapente. Está totalmente encajonada en las montañas y la bajada es espectacular. El año que viene el Dakar llega a Iquique; este año se quedó en Copiapó, al sur de donde yo estado. Supongo que el tramo no llegará a la ciudad porque podría ser muy peligroso.
Una de las montañas es una gran duna de arena, el Cerro Dragón, que parece que se va a comer la ciudad.
A diferencia de Arica, Iquique tiene más mal rollo. Es una ciudad de frontera con mucho tráfico comercial. La sensación es de más peligro y todos me aconsejan que no ande sólo por la noche. Por supuesto, los iquiqueños le echan la culpa a los peruanos y bolivianos, y a la cesantía (paro).
Una excursión muy interesante es a la antigua salitrera Humberstone, que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad en 2006. Antes del cobre, desde finales del siglo XIX, la riqueza de este desierto era el salitre, del que obtenían el famoso nitrato de Chile que se usaba como fertilizante. Se creó una enorme riqueza porque no tenía competencia, hasta que un científico alemán inventó el nitrato sintético y todo ese mundo desapareció. Algunas salitreras se abandonaron tal cual a principios del siglo XX y quedan como poblados fantasmas.
En el caso de Humberstone pudo seguir funcionando hasta 1960, porque la zona era más rica en salitre y usaba una tecnología más avanzada. En 1930 hicieron fuertes inversiones para mejorar la calidad de vida. Hoy se pueden ver los restos de la piscina (de chapa metálica), con trampolín de tres niveles, teatro (al que iban compañías españolas de zarzuela y en el que actúo Lucho Gatica), cancha de tenis, pista de basket con iluminación eléctrica. Según la guía, a todos los trabajadores se les compraba un terno (traje) y sombrero que era obligatorio en las cenas de celebración. Todo esto, como diría Kipling, tan pérdido está como la Atlántida.
Por último, voy a comentar la comida en el Club Español de la plaza principal de Iquique. Está decorado con cuadros del Quijote y una decoración muy recargada imitando la Alhambra. Se escuchaba música española (Ojos Verdes y algo de rumba antigua). En la carta ponía que, si alguien quería escuchar alguna canción española, podía pedirla. Así que, para actualizar un poco la cosa y en honor a mi prima Montse, se me ocurrió pedir el Arrebato, que sonó en las clásicas paredes del Club Español de Iquique.
En Iquique hay buen pescado y aprovecho para pedir algunos que no conozco (cojinova, acha, …). Comida del último día: mulato sudado y morena iquiqueña. El mulato es un pescado. El sudado es una preparación con salsa con tocino y vino blanco. La iquiqueña es una marca de cerveza.
Una de las montañas es una gran duna de arena, el Cerro Dragón, que parece que se va a comer la ciudad.
A diferencia de Arica, Iquique tiene más mal rollo. Es una ciudad de frontera con mucho tráfico comercial. La sensación es de más peligro y todos me aconsejan que no ande sólo por la noche. Por supuesto, los iquiqueños le echan la culpa a los peruanos y bolivianos, y a la cesantía (paro).
Una excursión muy interesante es a la antigua salitrera Humberstone, que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad en 2006. Antes del cobre, desde finales del siglo XIX, la riqueza de este desierto era el salitre, del que obtenían el famoso nitrato de Chile que se usaba como fertilizante. Se creó una enorme riqueza porque no tenía competencia, hasta que un científico alemán inventó el nitrato sintético y todo ese mundo desapareció. Algunas salitreras se abandonaron tal cual a principios del siglo XX y quedan como poblados fantasmas.
En el caso de Humberstone pudo seguir funcionando hasta 1960, porque la zona era más rica en salitre y usaba una tecnología más avanzada. En 1930 hicieron fuertes inversiones para mejorar la calidad de vida. Hoy se pueden ver los restos de la piscina (de chapa metálica), con trampolín de tres niveles, teatro (al que iban compañías españolas de zarzuela y en el que actúo Lucho Gatica), cancha de tenis, pista de basket con iluminación eléctrica. Según la guía, a todos los trabajadores se les compraba un terno (traje) y sombrero que era obligatorio en las cenas de celebración. Todo esto, como diría Kipling, tan pérdido está como la Atlántida.
Por último, voy a comentar la comida en el Club Español de la plaza principal de Iquique. Está decorado con cuadros del Quijote y una decoración muy recargada imitando la Alhambra. Se escuchaba música española (Ojos Verdes y algo de rumba antigua). En la carta ponía que, si alguien quería escuchar alguna canción española, podía pedirla. Así que, para actualizar un poco la cosa y en honor a mi prima Montse, se me ocurrió pedir el Arrebato, que sonó en las clásicas paredes del Club Español de Iquique.
En Iquique hay buen pescado y aprovecho para pedir algunos que no conozco (cojinova, acha, …). Comida del último día: mulato sudado y morena iquiqueña. El mulato es un pescado. El sudado es una preparación con salsa con tocino y vino blanco. La iquiqueña es una marca de cerveza.
Hotel Ciudad de Vitoria. Santiago. 11 de noviembre de 2009.


Me ha sorprendido la decoración árabe del hotel ¿que hace eso allí en sudamerica"
ResponderEliminarMe encantó que te acordaras de mí y pidieras El Arrebato,me emocioné mucho;fue como si me hubieses dedicado un premio o algo así.Juan no estuvo tan conforme,dice que hubiese preferido Danza Invisible o La Unión,pero yo prefiero el flamenquito.Te veo muy bien,y me parece una experiencia impresionante.Sigue disfrutando y compertiéndolo con nosotros.Te quiero,primo.
ResponderEliminarHola Francisco,
ResponderEliminarAunque ya sabes que siempre llego tarde, al menos llego.Espero que estes bien y pueda verte tal y como estas ahora.
Un beso
Bea
¡Menos mal que has explicado lo de la última comida!
ResponderEliminarCarlos