lunes, 1 de febrero de 2010

MONTE FITZ ROY





Lo primero, felicitar a Miguel por su venida al mundo. A los padres les voy a disculpar como seguidores del blog, porque ahora van a estar bien entretenidos.

De El Calafate a El Chaltén, capital nacional del trekking. Este es un pueblecito pequeño que se ha desarrollado como base para las excursiones de montaña. Desde aquí se escalan dos montañas míticas para los alpinistas el Fitz Roy y el cerro Torre que es afilado como una aguja y todo un reto para los especialistas. El macizo es primo hermano de las Torres del Paine.
Chalten en lenguaje indígena significa “montaña humeante” y es como ellos llamaban al Fitz Roy. No es un volcán, pero agarra las nubes y suelta polvo de nieve, que manera que, cuando se ve, efectivamente parece que humea. Digo cuando se ve porque es como el volcán Osorno de Chile. En un día despejado domina de tal manera el horizonte que parece un cuadro. Pero los dos días que estuve yo, solo se veían nubes. Solamente la mañana que me iba se dejo ver casi completo. Una foto es mía, desde el autobús, y la otra es tal y como aparece cuando se deja ver de verdad. Una pequeña diferencia.

El pueblo se fundó en 1985 para asegurar la soberanía argentina. De hecho es la única zona donde todavía hay discusiones. En un mapa grande está zona aparece enmarcada en un cuadrito extraño, porque las fronteras no están totalmente delimitadas. El pueblito es muy pequeño y el ambiente muy joven de escaladores y mochileros. Los argentinos lo recomiendan porque se pueden hacer varias excursiones sin necesidad de guía y, por tanto, de pagar dinero; están obsesionados con lo cara que es la Patagonia. En otras excursiones, la dificultad es alta y, en otras directamente, recomiendan avisar en la caseta del guardaparques.

A mí me pilló lluvia; el viento siempre está. Así que, cuando escampó un poco, con mi capa impermeable y tratando de no hacer vela, me lancé a por los senderos fáciles. El del cóndor, el de las águilas y el mirador al cerro Torre, aunque ya era consciente de que sólo iba a ver nubes. Algún cóndor se dejó ver volando majestuosamente a lo lejos, pero no pude verlos parados en la montaña. En la zona también hay huemules (una especie de corzo que está muy protegido) y pumas, pero es casi imposible verlos.

Algunos compañeros de ruta critican El Chaltén porque dicen que está lleno de porteños (de Bs As), pijos, y que allí no se conoce a la gente de verdad de la zona. En todo caso, el sitio es precioso. Junto a sitios de comida rústicos, hay otros más “fashion” con recetas de gran ciudad, que desentonan en un sitio tan pequeño. Había además una chocolatería vasca (con su ikurriña) y una pulpería (tienda) / bar que directamente se llama la Senyera (como la bandera catalana).

Allí me encontré en la montaña a una guía argentina que había coincidido conmigo en la excursión a Harberton en Ushuaia y luego la había vuelto a ver en la librería de Calafate. Llevaba allí diez años. Te tiene que gustar mucho la montaña, yo, desde luego, ni me lo imagino.

La primera foto es la cabina de teléfonos de El Chaltén en estilo montañero porteño.
Hotel Amancay. El Bolsón. 1 de febrero de 2010.




1 comentario:

  1. Hola Fran: aunque tu foto del Fitz Roy es la más valiosa y la otra foto del monte la más bonita, la que más me ha llamado la atención (por motivos profesionales) es la cabina de Telefónica en semejante paraje y con un aspecto tan montañero.

    Seguimos a la escucha desde España.

    Un abrazo.




    Juan Francisco

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