miércoles, 9 de diciembre de 2009

LOS MOAIS


La mayoría de los chilenos no han estado en Isla de Pascua. A ellos les sale muy caro, es más barato irse al Caribe o a Brasil. Los que han ido, me desaconsejan ir. “No es Tahiti”, me dicen; pronuncian Tahíti, con acento en la primera i. Con ello, quieren decirme que no me imagine la típica isla paradisíaca, llena de islas y palmeras. Aún así decido ir, la isla tiene una historia interesante y quiero verlo con mis propios ojos.

Por su posición geográfica es la isla más isla del mundo. Está a 3.800 kilómetros de Chile y a varios miles de cualquier otro sitio habitado. Es sólo una isla y tres islotes minúsculos.

¿Por qué es de Chile? Pues de chiripa. Después de la guerra del Pacífico (ya sabéis contra Perú y Bolivia), la marina de Chile se sentía fuerte y mandó un barco a tomar posesión. Ahora depende de la V Región, cuya capital está en Valparaiso. El barco que la abastece está en la bahía de ese puerto y tarda 7 días en llegar.

Las famosas estatuas se llaman “moais” y se colocaban sobre plataformas que llaman “ahu”. No está claro que representaban, pero parece que era un retrato de una persona importante, que se enterraba en esa zona. Cuando los europeos llegaron, todos los moais estaban tirados por el suelo. Parece que hacia 1.600 hubo una guerra entre dos clanes. Los “orejas pequeñas” se rebelaron contra los “orejas grandes” y derribaron sus moais. Ya no se volvieron a construir. Algunos dicen que se les acabó la madera para transportarlos, como consecuencia de las guerras. Los que están de pie se han restaurado posteriomente. La mayoría está en la cantera en que se hacían, en la ladera del Rano (volcán) Raraku. Allí se quedaron, sin que nunca llegarán a su ahu de destino y, algunos, incluso, a medio picar en la roca, como ocurre con el que iba a ser el más grande, con más de 20 metros de altura.

La visita turística empieza enseñándonos ahu con los moais tirados. Defraudan mucho porque sólo se ven montículos de piedras, con una o varias rocas grandes tiradas con la cabeza hacia abajo. De hecho la mayoría hace un par de fotos y el resto se dedica a fotografiar el paisaje, prados verdes y pequeños acantilados con agua color esmeralda. No sé cómo será Tahití, pero Isla de Pascua es bonita, con cierto aire de campiña inglesa. No sé si estará así de verde todo el año.

Como cambia la cosa cuando empiezas a ver los ahu restaurados. Como dominan el espacio, como atraen la mirada. El Rano Raraku, en que hay más de veinte, es impresionante. Son los de la típica foto y que corresponden a la última etapa: muy grandes, y casi todo cara y poco cuerpo. Pero los hay de muchos tipos, pequeños, con más detalles, con rasgos menos marcados. La piedra, por lo visto, se erosiona fácilmente. Algunos llevan una piedra roja encima, que llaman pukao y que viene de otra cantera con un color más rojizo. No se sabe que significaba, si era un sombrero o qué. Nuestra guía, de raza rapa nui, no tiene dudas, es la representación del pelo. En Nueva Zelanda, hay polinesios pelirrojos, y, por eso buscaban esa piedra rojiza.

Una turista hace la pregunta del millón. ¿Todos los moais son hombres?. No, hay algunos de mujeres, y luego nos llevará a uno. Las feministas respiran aliviadas. El moai femenino tiene algún relieve en los senos (la erosión) y algún detalle más, las manos por debajo de la barriga y el ombligo muy destacado. Según la guía, está en posición de parir; la generación de su madre, nos dice, daba a luz en la playa, de pie. Así, que el moai femenino no representa a una mujer importante de su época, sino como reproductora. Pues casi me parece más machista aún.

Pero el ahu más impresionante es uno de 14 moais, en la playa de Tangariki. La plataforma tiene sitio para uno, más pero está roto a unos metros. El lugar impresiona, tiene algo mágico, como de Stonehenge, el sitio de los druidas celtas en Inglaterra. Como cambia todo cuando los moais se levantan.
(Las dos fotos son mías. No estoy en Puerto Madero, que está en Buenos Aires).
Hotel Ilia. Punta Arenas. 9 diciembre 2009.
----- mbeire , ñ 8


3 comentarios:

  1. Hola Fran: ¡por fin te vemos sobre el terreno!

    Muy interesante tu relato de la isla de Pascua.

    Por cierto, ¿qué significa al final de tu relato "mbeire , ñ 8"? ¿Es que eres del CNI?

    Quedo en espera de tu próximo capítulo que seguro no me decepciona.

    Un abrazo.




    Juan Francisco

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  2. Hombre, por fin tenemos efectivamente fotos de tu viaje. Sí, las de Google son más chulas, pero yo prefiero las tuyas que también me transmiten tu visión de las cosas.

    Coincido contigo en que la isla de Pascua es un Totem de los sitios mágicos del mundo y tú que lo has visto en primera persona tramites que no es sólo un lugar pintoresco donde hacer fotos, sino un sitio que atrapa.

    Un abrazo y gracias por tus crónicas.

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  3. Hola Fran, soy Elena, la amiga de Eli (la que tuviste que pasear por encargo en Madrid!) te sigo fascinada por lo que cuentas ¡qué envidia!, Un abrazo

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