domingo, 17 de enero de 2010

PINGÚINOS PUNKYES


Puerto Deseado está en la desembocadura de un río, aunque la parte final es más bien una ría. El nombre le viene de que aquí paró el inglés Cavendish con su barco “Desire”, que tradujeron como “deseado”. Es uno de los puertos pesqueros más importantes de Argentina y muchas de las empresas son españolas o conjuntas. Sirve de base a los barcos que pescan en altura por estas aguas. Aquí está la fábrica de Argentina que prepara el surimi, aunque lo llaman kani-kama.

El pueblo es soso, porque hay pocos cafés y poca gente en la calle. Sí tiene excursiones interesantes, ya que, en la ría y en islas cercanas a la desembocadura, hay colonias de lobos marinos y pingüinos. Yo ya he visto unas cuantas, pero si tengo curiosidad por conocer los pingüinos de penacho amarillo, que sólo están aquí, en la Isla de los Pingüinos, y en las Islas Malvinas. Así que me apunto a la excursión de la agencia Darwin.

El día es espectacular para la zona con un sol radiante. Después de una hora de viaje a mar abierto en una zodiac grande, llegamos a la isla. Primero vemos loberas y nos acercamos bastante más que en Península Valdés, tanto que el olor es muy fuerte. ¡Cómo huelen los lobos marinos! Luego desembarcamos en la isla, que está llena de pingüinos magallánicos, los que ya he visto otras veces.

Al final de la isla, en unas rocas, están los de penacho amarillo, que son más pequeñitos. También les llaman “rockhoppers” o “saltarrocas”. Efectivamente son muy hábiles para trepar por las rocas. Inclinan el cuerpo como jorobados y dan un salto hacia adelante, agarrándose con unas patas grandes. Pero lo más gracioso es la pinta, parecen punkyes, con los ojos rojos, con unas crestas amarillas y un rayazo amarillo como sombra de ojos. No parecen reales, sino que los hubiese dibujado alguien. Las fotos son mías y las rocas son rojizas; así que el color blancuzco es guano sobre guano.

De carácter también son muy diferentes. Los magallánicos se estresan cuando ven personas y hay que andar despacio entre ellos, para darles tiempo a escapar si quieren hacerlo. Según las guías, alguno ha muerto de infarto. Los de penacho amarillo, en cambio, no se agobian cuando la gente está a su alrededor y toman tranquilamente el sol. También son bastante más brutos tratando a sus pichones y les pegan picotazos en el cuello.

Cuando ya estamos llegando de vuelta al puerto aparecen 4 delfines australes y una tonina (una especie de delfín pequeño) y se ponen a jugar con las dos zodiacs durante un buen rato. Día completo. Sólo faltaron las orcas, aunque según los de Darwin, es muy difícil que aparezcan. La última vez que las vieron fue a finales de octubre, 4 adultos y dos crías. Viendo la fragilidad de las barcas, uno casi se alegra de no hayan venido.

Entre los integrantes de la excursión hay un bonaerense, descendiente de malagueños, un cachondo. Dice que su abuelo era un tal Francisco Bellido Navarrete, que construyó edificios altos en el Paseo Marítimo y que su nombre aparece en alguno de ellos. Por sus explicaciones, yo creo que están más bien en la alameda. ¿A alguién les suena? También hay un par de mujeres nacidas en Puerto Deseado, que se casaron con pescadores vigueses y que, aunque ahora viven en Panamá, han vuelto con sus hijos para que vean donde nacieron. ¡Qué historias!

Yo estoy ahora en Río Gallegos y mañana salgo para Ushuaia.

Hotel Sehuen. Rio Gallegos. 17 enero 2010.

2 comentarios:

  1. Hola Fran: no sé cómo sacas tiempo para escribir tus relatos, tan detallados, pero te lo agradecemos mucho.

    Al final, te va a quedar un diario de viaje magnífico.

    Un abrazo y que todo vaya bien por Ushuaia.



    Juan Francisco

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  2. Querido hermano:
    Me encantó haberte visto de neopreno, me está encantando esta parte del relato tan en contacto con la naturaleza.
    Siempre creí que Chile era lo mas, pero veo que el sur de Argentina no se le queda a la zaga.
    Voy bastante mejor con el pie y hoy empecé ya a correr en cinta, asçi que si los horarios de trabajo y la pasta me lo permiten a ver si me incorporo a hacer contigo un cachito de viaje.
    Un abrazo
    Diego

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