
¡Hace frio, no! Yo he pasado un calor agobiante en Buenos Aires. Ahora ya estoy a veintipocos grados.
Bs As es la abreviatura de Buenos Aires, como NY o BCN. A continuación voy a contar mi impresión sobre Buenos Aires, aunque aviso que puede ser muy subjetiva y estar influenciada por el hecho de pasar allí la Navidad, que, quizás ha sido el momento más duro de este viaje.
Yo había estado en Buenos Aires en 2003. Me pareció una ciudad impresionante. El batacazo (diciembre 2001) estaba muy reciente y me encontré una ciudad “de rodillas”, pero con mucha vida. Me explico. Por un lado. las cosas estaban muy duras y especialmente triste era ver familias enteras (padre, madre y niños) que bajaban con un carro y un burrito a rebuscar en la basura del centro de la ciudad. Todo era baratísimo para el euro pero se apreciaba todavía una alegría impresionante en la gente. Con la mirada te estaban diciendo: “Ahora estamos mal, para que lo vamos a negar, pero vos no sabés lo que era esto”.
Y efectivamente si uno miraba, veía una ciudad que había sido esplendorosa (una de las primeras economías del mundo a principios del siglo XX, muy por delante de España, por supuesto), pero también una ciudad muy alegre Y moderna hasta hace nada, ¿setentas?¿ochentas?. Ariel Roth y Alejo Stivel, los de Tequila, alucinaron cuando se encontraron una España tan atrasada en los setenta. Los argentinos, que en España son insufribles, allí resultaban amables y agradables.
Mi sensación es totalmente diferente ahora. Reconozco que en parte se debe a que ahora viajo sólo y la ciudad parece más dura, y al clima. Cuando estuve en 2003 era final de invierno y la temperatura era perfecta, no hacía frío para un madrileño, y no llovió especialmente. Ahora es verano y el clima es una combinación diabólica para un turista de hotel, Un calor impresionante (y húmedo) y, de pronto un chaparrón del demonio.
Fuera de estas circunstancias subjetivas, mi sensación es que el pesimismo ha calado en los porteños. Se han hecho a la idea de que no tienen solución, que la cosa es así y que tienen que aguantarse con lo que hay. Ahora Bs As está llena de brasileños comprando como locos, y los porteños te miran como diciendo: “Lo vé, invadidos de brasileños. ¡Qué bajo hemos caido!”. Los argentinos, que se comparaban a Europa y que veían a todos los latinoamericanos por encima del hombro.
Aún así la ciudad sigue siendo teniendo partes fascinantes. ¿Cómo me reí con el granadero Quintero, que enseñaba la Casa Rosada en un día de puertas abiertas, y era un cachondo mental. Me encanta toda la zona de Recoleta. Impresionante el café de la Biela al anochecer o cualquier lugar de la calle Junín con el cementerio de Recoleta al fondo cómo si fuese un escenario de Tim Burton. ¿Por qué las señoras mayores de Bs As parece que se hubiesen dedicado en el pasado al “show business”, de pintadas, de coquetas. Impresionante el Ateneo Gran Esplendid, que es un teatro reconvertido en librería con cafetería y música en vivo. Impresionante Palermo y Belgrano. En cambio, ha empeorado mucho la Avenida Corrientes y Callao, que hace unos años me parecieron llenas de vida, de libros y teatros.
Viene Sabina, que es el auténtico ídolo aquí, pero no sé si podré verlo. Pongamos que hablo de Buenos Aires.
Bs As es la abreviatura de Buenos Aires, como NY o BCN. A continuación voy a contar mi impresión sobre Buenos Aires, aunque aviso que puede ser muy subjetiva y estar influenciada por el hecho de pasar allí la Navidad, que, quizás ha sido el momento más duro de este viaje.
Yo había estado en Buenos Aires en 2003. Me pareció una ciudad impresionante. El batacazo (diciembre 2001) estaba muy reciente y me encontré una ciudad “de rodillas”, pero con mucha vida. Me explico. Por un lado. las cosas estaban muy duras y especialmente triste era ver familias enteras (padre, madre y niños) que bajaban con un carro y un burrito a rebuscar en la basura del centro de la ciudad. Todo era baratísimo para el euro pero se apreciaba todavía una alegría impresionante en la gente. Con la mirada te estaban diciendo: “Ahora estamos mal, para que lo vamos a negar, pero vos no sabés lo que era esto”.
Y efectivamente si uno miraba, veía una ciudad que había sido esplendorosa (una de las primeras economías del mundo a principios del siglo XX, muy por delante de España, por supuesto), pero también una ciudad muy alegre Y moderna hasta hace nada, ¿setentas?¿ochentas?. Ariel Roth y Alejo Stivel, los de Tequila, alucinaron cuando se encontraron una España tan atrasada en los setenta. Los argentinos, que en España son insufribles, allí resultaban amables y agradables.
Mi sensación es totalmente diferente ahora. Reconozco que en parte se debe a que ahora viajo sólo y la ciudad parece más dura, y al clima. Cuando estuve en 2003 era final de invierno y la temperatura era perfecta, no hacía frío para un madrileño, y no llovió especialmente. Ahora es verano y el clima es una combinación diabólica para un turista de hotel, Un calor impresionante (y húmedo) y, de pronto un chaparrón del demonio.
Fuera de estas circunstancias subjetivas, mi sensación es que el pesimismo ha calado en los porteños. Se han hecho a la idea de que no tienen solución, que la cosa es así y que tienen que aguantarse con lo que hay. Ahora Bs As está llena de brasileños comprando como locos, y los porteños te miran como diciendo: “Lo vé, invadidos de brasileños. ¡Qué bajo hemos caido!”. Los argentinos, que se comparaban a Europa y que veían a todos los latinoamericanos por encima del hombro.
Aún así la ciudad sigue siendo teniendo partes fascinantes. ¿Cómo me reí con el granadero Quintero, que enseñaba la Casa Rosada en un día de puertas abiertas, y era un cachondo mental. Me encanta toda la zona de Recoleta. Impresionante el café de la Biela al anochecer o cualquier lugar de la calle Junín con el cementerio de Recoleta al fondo cómo si fuese un escenario de Tim Burton. ¿Por qué las señoras mayores de Bs As parece que se hubiesen dedicado en el pasado al “show business”, de pintadas, de coquetas. Impresionante el Ateneo Gran Esplendid, que es un teatro reconvertido en librería con cafetería y música en vivo. Impresionante Palermo y Belgrano. En cambio, ha empeorado mucho la Avenida Corrientes y Callao, que hace unos años me parecieron llenas de vida, de libros y teatros.
Viene Sabina, que es el auténtico ídolo aquí, pero no sé si podré verlo. Pongamos que hablo de Buenos Aires.
Hotel Vasconia. Puerto Madryn. 8 de enero de 2010.

Fran me ha impactado ver la foto del Ateneo Gran Splendid. He comentado con Elena y Meme, que hace a penas un par de horas que se fueron al aeropuerto camino de Madrid, que nos encantaría tomarnos un café allí. ¿Tú lo hiciste?
ResponderEliminarLa sensación que tengo, por la atención que presto a muchos argentinos asentados en la zona de la Axarquía, es que no se consideran inmigrantes, quizás no quieran parecerse a esos brasileños de los que hablas. Ellos vienen a trabajar como podríamos nosotros hacerlo allí o en otros paises de Europa, mas como una forma de abrir horizontes que movidos por la necesidad. De hecho hablan de los inmigrantes en tercera persona, no comprenden como a ellos se les exigen los mismos requistos que a esos "ecuatorianos, colombianos o árabes" Reconozco que a veces me exasperan por lo exigentes.
ResponderEliminarTambién advierto que vienen con reservas, con ahorros ¿como es posible esto si se quedaron sin nada con el corralito?. Eso0 si el nivel de formación es muiy superior a la media de otras nacionalidades a las que atendemos.
Un abrazo y buena ruta
Pepelu