domingo, 25 de octubre de 2009

DONDE HAY CAVA, BEBEN CAVA


Iba al aeropuerto pensando la paliza de viaje que me esperaba. Un vuelo de más de 13 horas, de los más largos que se hacen actualmente sin escalas. Estaba tan agotado de las últimas semanas, que estaba seguro que iba a dormir.



Primera sorpresa positiva y buen presagio para el viaje. Al facturar con mi billete turista, me dicen que me pasan a “Business”. Por lo visto el avión iba hasta las cachas, pero ¿por qué a mi? Pienso que por la tarjeta Iberia Plus (la normalita, ni platino ni leches), aunque mi compañero de vuelo me dijo que era más simple, que era por la inicial del apellido.

Otro de los lemas de este viaje es “Donde hay limones, limonada”. Antonio Machado lo decía de una manera más poética sobre los campesinos de Castilla que “donde hay vino, beben vino, y donde no hay vino, agua fresca”. Así que a mi me recibieron las azafatas con cava, pues cava, cenita buena, pues cenita, y camita cómoda, pues a por ella.

Mi compañero de viaje, Felipe, era un empresario de mi edad, chileno pero afincado en España, bastante acostumbrado a los aviones. Me ayudo a aprovechar las ventajas (la silla que se convierte en cama), la pantalla individual para ver películas, minicata de vinos (aunque el sumiller de Iberia se empeñaba en recomendar un vino de Yecla, bastante flojito). Primer compañero del viaje. El me contó que hizo algo parecido por Europa hace unos diez años. Quedamos que cuando volviese a Madrid, nos tomasemos unas cañas y le contase que le había parecido su país. Su primer consejo que me pesase, para comparar al final. El perdió diez kilos. Ojalá.

Ya a las ocho de la mañana chilena (mediodía en España), nos acercamos a Santiago cruzando Los Andes. Están tan cerca que, cuando los sobrevolamos, ya estabamos con los cinturones puestos para el aterrizaje. Mi cámara de fotos se queda en el compartimento de arriba. Primer fallo. He bajado unas fotos de Google para que os hagáis una idea.

Bien cenado, bien dormido y bien desayunado. Me voy al hotel NH y…pedazo de habitación, con salita separada del dormitorio. Por el momento, de mochilero, poco. Ya habrá tiempo que bajar el listón, ahora a desacelerarme, a ponerme las botas y a la calle.

5 comentarios:

  1. Hola Fran,
    Qué gracia me ha hecho que fueras en "primera". A Eli y a mí nos pasó lo mismo el año pasado cuando viajamos a Perú. No hay color cuando le das al botoncito y el asiento se convierte en cama. Bueno, pues parece que es un buen presagio, y el del chileno con experiencia mochilera por Europa también. Muchos besos

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  2. Hola Fran: soy Juan Francisco Moncada. Ya me he convertido en seguidor "habitual" (si se puede ser tan pronto) de tus aventuras, que prometen más que interesantes. Entre Eli y tú voy a vivir montones de nuevas experiencias sin salir de casa ;-)

    Te envío un fuerte abrazo y espero que el viaje (que creo que no va a ser otro que al fondo de tu propio corazón) sea más gratificante de lo que imaginas.



    Juan Francisco

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  3. Hola Fran: soy Juan Francisco Moncada. Me acabo de convertir en lector habitual de tus aventuras (si es posible conseguirlo tan temprano), que prometen muy interesantes.

    Entre Eli y tú me vais a permitir vivir montones de experiencias nuevas sin salir de casa :-)

    Te envío un fuerte abrazo y espero que este viaje (que no te llevará a otro lugar sino al centro de tu corazón) sea mucho más gratificante de lo que imaginas.



    Juan Francisco

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  4. Vamos, hombre dinos la verdad ¿le pusiste a la auxiliar de vuelo carita de gato de Shrek o fue tu cuerpo serrano en que le impresionó y te pasó a primera para tenerte cerca?

    Dice San Ignacio que cuando te aparecen "consolaciones" recuerdes en que también llegarán "desolaciones" y aproveches de las primeras para recargar pilas. Eso, APROVECHA estos lujos y grábalos bien en la retina.

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  5. Fran cuentame como es aquello del vuelo transatlántico, ¿se mueve mucho? en poco mas de un mes tengo uno y no creo tenga tanta suerte de ir en preferente

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